Cómo sobrevivir…al metro

maxresdefault

Pobre McFly, no creo que se hubiera imaginado llegar al 2015 y encontrarse el metro que tenemos en Santiago #backtothemetro

Me considero una persona más bien pacífica, que no suele buscar el conflicto. Pero el metro saca lo peor de mi, sin ningún tipo de limitación y filtro. Es por ello por lo que voy a hacer una recopilación con una serie de situaciones que vivo a diario y mis tips para poder enfrentarlos.

1.Falta de espacio en las horas peak.

No hay piedad, el resto de usuarios del metro pasa a ser un enemigo que es necesario eliminar. ¿Por qué? Porque una persona más en el vagón es una posibilidad menos de que tú tengas tu espacio (a saber, 3,5x2cm). Por lo que los valores que aprendiste en el colegio religioso al que fuiste como la generosidad y solidaridad, mejor guárdalos para la Teletón: Esto es la guerra.

giphy (5)

Un señor preparándose para subirse en Los Héroes.

Súper consejito: Entren con fuerza pero eviten el contacto visual. Al mirar a los ojos al prójimo pueden sentir una sensación llamada “empatía” y eso solo les hará más débil en batalla.

2.Ubicarse en el vagón.

Uno pudiera pensar “bueno, uno entra, se coloca al fondo y ya está”. Nada más lejos de la realidad. Teniendo en cuenta que el metro siempre va lleno, uno tienen que entender que hay una serie de espacios que son mejores que otros. Sin duda, hay dos espacios nefastos: en el fondo y al lado de la barra.

En el fondo el peligro que uno tiene es que con la marea humana, uno no alcance a llegar a salir cuando le corresponde. Si nunca te ha pasado y lees extrañado estas líneas es que no has vivido tiempo suficiente en Chile. En cuanto al lado de la barra, como tú intención no sea marcarte un pool dance salvaje e intenso, lleno de sensualidad, aléjate. Recuerda que en esta guerra, cualquier hueco vale pillines por lo que si te pueden incrustar para ahorrar centímetros pillinesx2 , mejor.

giphy (6)

Aquí una técnica novedosa: Combinar el baile carismático con codazos para lograr espacio.

Súper consejito: Busca quedarte en el pasillo de los asientos. Además, puedes aprovechar y leer los diarios por encima de los que van sentados. Ahorro vs. Presencia Psicópata.

3.La señora.

Según los estudios realizados por la Universidad de Mis Pies, hay un fenómeno prácticamente exclusivo en Chile (la U. de Mis Pies no tiene tantos recursos ni se gana CONDECYTs como para viajar y hacer un estudio comparativo), denominado “la señora”. “La señora” hace referencia a una mujer de una edad entre los 44 a los 53894892 años, de estatura media. Media, como de la Tierra Media, es decir, tamaño hobbit. De forma esférica, pelo corto y lento caminar se sitúa justo frente a la puerta del vagón, a pesar de que ese recorrido no le sirva. Al quedar prácticamente encajada, impide al resto de usuarios poder acceder al ansiado tren.

Su fortaleza es inquebrantable, sin olvidar su ataque verbal “pero usted qué se cree”, “más respeto”, “shuuuuu,estos niños” y similares, que utiliza para generar confusión. Y, ¡cuidado! porque suelen ir en manadas de hasta 3.

giphy (7)

Este muchacho ha comprendido que “La señora” marca el inicio del apocalípsis.

Súper consejito: Salta sobre ella, a lo Super Mario. Lo otro es rodearla, pero no suele dar tiempo.

¿Qué otros consejos tienen para sobrevivir al metro? Les invito a que los compartan en los comentarios, para estar todos a salvo de los peligros que a diario corremos.

#dinoalaseñora

Situaciones de recién llegado a Chile

Sí, venir a vivir a Chile es toda una aventura. Uno al principio puede llegar a pensar iluso que no tiene por qué haber tanta diferencia, con todo eso de que se imita mucho a USA y Europa. Y puede que así uno lo sienta la primera semana. Pero tarde o temprano aparece la realidad: NO es USA y NO es Europa.

Después de 2 años viviendo en Chile (sí, amigos, cómo pasa el tiempo), hay una serie de situaciones que veo que se repiten entre los extranjeros.

1. Sacarse una foto en el edificio de “La Polla”. 

Esto realmente está más relacionado con todos aquellos provenientes de la Península Ibérica. Culturalmente, el significado del término “polla” está asociado al miembro viril del hombre, por lo que ver este edificio gigante al lado del Senado no deja de impactar. TODOS tenemos nuestra foto. Aquí la muestra gráfica:

10153928_863263357033184_1024074875_n

Hagamos todos un esfuerzo en obviar mi cara. 

2. No saber qué es el pino.

Según la RAE, esta es la definición de “pino”:

Árbol de la familia de las Abietáceas, con las flores masculinas y femeninas separadas en distintas ramas. Tiene por fruto la piña, y por semilla el piñón. Su tronco, elevado y recto, contiene trementina; las hojas, muy estrechas, puntiagudas y punzantes, persisten durante el invierno y están reunidas por la base en hacecillos de a dos, tres o cinco. De las muchas especies que se conocen, solo seis hay silvestres en España, todas con las hojas reunidas de dos en dos.

Entonces, teniendo en cuenta lo recién leído, ¿qué es lo que cualquier extranjero debería entender ante carteles que dicen “hay empanadas de pino? Obviamente, que la empanada está rellena de las púas del pino, o del tronco, o de las piñas, o de las semillas… En cualquier caso, algo que no parece ni muy apetitoso ni muy digestivo.

Pero ¡oh sorpresa! el pino es un relleno de carne, cebolla pochada y alguna aceituna.

giphy (1)

Sí, este es el careto que se nos queda.

3. No saber cuánta propina dejar a los empaquetadores del supermercado.

En los supermercados chilenos, en las cajas hay gente joven que mete tus compras en bolsas de plástico, con tal de que le des propina. El problema es que si no eres consciente de esta práctica y no te han explicado antes, quedas un poco sorprendido y, posteriormente, incómodo, ya que uno no sabe muy bien cómo proceder.

1)Darle mucha propina.

En este caso el empaquetador puede estar bailando La Gozadera el resto del día, después de haberte subido las bolsas a casa, haberte cocinado una cazuelita o un pastel de choclo y haberle quitado el polvo a todos los muebles de tu departamento.

giphy (2)

Y se formó La Gozadera…Miami me lo confirmó.

2)Darle de menos.

Hay ciertas monedas en Chile que son terriblemente inservibles debido a su valor, tales como las de 1 peso. Ante el estres de la situación y el desconocimiento del sistema monetario, uno puede pasarle al empaquetador 17 pesos. Puede que el muchacho te sonría, pero en realidad está echándote una maldición.

giphy (3)

Tal cual.

3)No darle nada.

Huye. Del país. Ya.

giphy (4)

Chao, pescao.

Solución: La base debería de ser 100 pesos, de ahí puede ser más en función de la cantidad de ítems que el empaquetador tenga que organizar en bolsas.

¿Qué más les ha pasado en Chile? ¿Qué dicen los chilenos al respecto? ¡Espero sus comentarios!

The return

Ha pasado mucho tiempo desde mi último post.

Más de un año en el que me ha pasado de todo y no he compartido en este cuaderno de bitácora que tengo como blog. Pero eso se va a acabar. Porque vuelve. Vuelve para satisfacer a mis seguidores, que no han parado de escribirme y pedirme que volviera.

giphy

Celebraciones por todo el mundo al saber que vuelve “Desde Santiago, con amor”

Pero también vuelve porque realmente echaba mucho de menos escribir en este cuaderno de bitácora.

Así que vuelven todas las experiencias, reflexiones, anécdotas frikis, listas de canciones, críticas y demás para el entretenimiento de toda mi pipol.

¡Los extrañaba!

Cómo son los magísters en Chile

Desde abril, además de blogger reconocida, vuelvo a ser alumna. En este caso, de la noble Universidad de Chile. Acabo de volver de clase y venía reflexionando acerca de las diferencias entre mi antiguo centro de estudios y el actual.

1. HAY COMIDA GRATIS!!: Cuando el primer día de clase hablaban del descanso del café yo pensaba: “Qué forma de incitarnos a gastar en la cafetería de la uni…”. Pero cuando fuimos a la sala y veo varias mesas con termos, café, té y,lo más importante, galletas no podía creer que aquello fuera cortesía de la Facultad. También es cierto que los postgrados no son baratos pero tampoco lo son en otros países. ¡Viva Chile, galleta!

GIF_185091_lobezno_ese_gran_companero

 

Salir al descanso corriendo y evitar que se lleven la última galleta de chocolate.

2. El trato al profesor: Mientras que en Bilbao el trato al profesorado era bastante informal, en Chile el respeto es extremo. Y, aquí viene mi parte favorita, para pedir la palabra en clase y plantear alguna duda , uno levanta la mano y dice “disculpe, profesor”. Gracias, Universidad de Chile, por darme la oportunidad de sentirme en Hogwarts. Espero que no se me escape un día “disculpe, profesor Dumbledore”.

GIF_55853_entrando_al_ministerio_de_magia

 

“Uy, qué vergüenza, profesor…mmm…adiós!!”

3. Las señoras de la fotocopiadora: Por lo que he visto hasta el momento, son las personas con más poder en el Campus. La estrategia definitiva es llevarse bien con ellas porque tienen la capacidad de conseguirte el libro que necesites y hacerte las fotocopias pertinentes. Todo irá bien mientras no preguntes nada. En este caso, la ignorancia es seguridad. Si hubiera una mafia, sin duda ellas serías serían El Padrino. Solo que cuando los alumnos van a mostrar sus respetos, en vez de Padrino, les llaman “tía”.

el-padrino-fotograma-500x344

 

Un alumno agradeciéndole a La Tía por haberle conseguido el libro de Foucault que necesitaba.

Seguiré informando de mi experiencia universitaria. Solo puedo decir que hasta el momento estoy disfrutando demasiado.

 

La Vega, gracias por alimentarme.

Santiago no es una ciudad especialmente barata y sus mercados no son una excepción. Ni hablar, claro está, de comprar de Plaza Italia hacia arriba: el tomate está a precio de caviar y la lechuga, de oro. Me he sentido muy estafada en el Ekono comprando palta para tener que esperar como un mes para poder comerla o manzanas con sabor a nada. Y lo peor es que Chile exporta fruta y verdura. No, de verdad, atroz.

Así que al poco de llegar, alguien (lo siento pero no me acuerdo quién exactamente [aunque diría que fue el Sesar]) me iluminó con la siguiente frase: “Andate a La Vega, pa que cachí que onda”. Estas sabias palabras resonaron en mi cabeza y compartí esta información con otras amistades. Se dieron dos grupos: el de “sí,sí,sí, vete” y el de “no, por Dios”. Esta contradicción prometía, para qué vamos a engañarnos. Ambos grupos, sin embargo, coincidían en algo: “Si vas, al menos la primera vez, que te acompañe un chileno y, a poder ser, hombre”.

Así que allá que me planté, en Metro Patronato, con mi hombre shileno. Lo primero es comprarse un carrito. Lo mejor es comprar el carrito en La Vega, porque sale mucho más barato (creo que en Providencia vi el MISMO carrito por 12000 cuando yo lo compré a 3500).  Lo mejor de La Vega es dar vueltas y vueltas por todos los locales, hacer hambre y comer en los sucuchitos de ahí o de La Vega Chica. Hoy hemos vuelto y en La Vega Chica hemos comido en un sucuchito de comida peruana que, Dios mío, yo le bailo un aurresku de honor al cocinero y al plato.

Yo he ido varias veces, sola y acompañada. Por mi experiencia voy a dar 4 apuntes:

-La Vega NO es peligrosa. De hecho hay menos posibilidades de que te roben en La Vega que en otros sitios de Santiago. Y tiene una razón: a los que tienen los puestos les interesa que la gente vaya, así que controla muy bien que no haya problemas con los clientes. Yo conocí a una chica que iba en bici y la dejaba en la calle. Esa bici nunca ha tenido un pinchazo, ni le han quitado el sillín ni nada por el estilo.

 

GIF_181238_la_sabana_proteccion_contra_los_ladrones_y_todo_tipos_de_monstruos

 

¿Ves? Cosas peores te pueden pasar en tu casa.

-Si te llaman “caserita” o “caserito” seguramente sea con amorsh. Que no se me enfade nadie. Lo mejor es ir con frecuencia, para hacerte amiga de alguno de los propietarios de los puestos, para que te regalen alguna cosita.  Es más, la forma de dirigirse a los dueños de los puestos es “caserito” y “caserita”. Todos somos caseritos y estamos en todos los lados.

GIF_167160_tu_y_tus_companeros_de_clase_cuando_falta_el_profesor_el_dia_del_examen

 

QUE LEVANTEN LA MANO LOS CASERITOOOOOOOOOOS OEOEOEOEOEEEEEE

 

-El día bueno para ir a La Vega es el día que una está con la autoestima un poco baja.  Entras con cara mustia y sales feliz, después de que los caseritos te hayan deleitado con sus versos más elaborados y sus piropos más tiernos. Por mi experiencia, lo habitual es que todo sea desde el buen rollo, nadie te va a decir una guarrada. Y bueno, si algo te molesta, siempre puedes expresar tu desagrado.

GIF_160777_que_eres_vegetariano_pues_comete_esto

 

La lechuga la coges de ahí mismo

-Es muuuy fácil llegar a La Vega. Metro Patronato, linea 2, muy cerca de Tirso de Molina y Puente Cal y Canto.

ik4

 

La Vega evita estas circunstancias tan habituales en mi vida.

 

Conclusión: La Vega es nuestra amiga. Si uno quiere comprar buena fruta, verdura, carne, pescado y queso a buen precio y de buena calidad, que no lo dude.

Calle 13, es que te pasaste

Calle 13 es uno de mis grupos favoritos desde hace mucho mucho. Sin embargo, me he sentido siempre muy abandonada por Residente y Visitante, porque nunca había podido ir a un concierto del grupo…hasta el día de ayer.

El concierto tuvo lugar en el Estadio Santa Laura, es decir, el estadio de la Unión Española. Cuando conseguimos entrar, tras una fila eterna de niñatos intentando colarse y esquivando a los vendedores de banditas y camisetas de Calle 13, nos contagiamos enseguida con los Chico Trujillo. Eran los primeros teloneros y la verdad es que ellos mismos estaban demasiado emocionados, así que todos bailamos los clásicos de “La cosecha de mujeres”, “La escoba” y similares.

rt6x

A tope. Si escucháis alguna de las canciones de Chico mientras veis a este señor os vais a reír. Yo por lo menos me estoy muriendo.

Los Chico se despidieron y entró Manuel  García. No quiero desmerecer a Manuel ni a sus fans pero quizás su estilo no pegaba mucho con los Chico y Calle 13. Me hubiera pegado más la Banda Conmoción o incluso el gran Joe Vasconcellos. Pero hay que decir que Manuel se esforzó y lo dio todo. Tuvo de hecho varios cambios de vestuario: paso de traje de chaqueta a un poncho y a una camisa de flores, mientras bailaba con un pañuelo. Por cierto, ¿soy yo o Manuel García

manuelgarciacap1

se parece sospechosamente a

The_Prolific_Work_Of_Tim_Burton_And_His_Exbition

Tim Burton?

Ahí lo dejo.

Cuando Manuel García y Ángel Parra salieron del escenario, la histeria comenzó. No es una exageración, a nuestro alrededor se desmayaron  como 3 mujeres (posiblemente yo hubiera sido la 4). La gente se desplazaba, reestructurando el orden y yo mosqueada porque no paraban de empujar.

Pero mi enfado, digno de la señorita Rotenmeyer, desapareció cuando empezaron los acordes de “Fiesta de Locos” y aparecieron Residente, Visitante y toda la tropa en el escenario. Siguieron con “Baile de los pobres”, con todo el mundo gritando “no tengo mucha plata pero tengo cobre…¡AQUÍ SE BAILA COMO BAILAN LOS POBRES!” y “¡no se necesita plata pa’ moverse, se necesita onda y música cachonda cacacacachondaaa!”

Mezclaron canciones míticas con las del nuevo disco, que hay que decir que es un pasote tremendo. De entrada tiene una canción con Silvio Rodriguez, “Ojos color sol”, y otra con Julian Assange, “Multiviral”. En el concierto, además de los 3 Calle 13, se rodearon de una orquesta de bongos, batería, trompeta de músicos cubanos, lo que para mi es sinónimo de música de alto nivel. Fueron dos horas de baile, de canciones emotivas, de romanticismo y de descubrir lo nuevo, con mucho contenido social.

Se despidieron con “Latinoamérica”, tema con el que obviamente yo lloré como pollo que soy emocionada por la letra y, sobre todo, acordándome de mi gente con este vídeo. Evidentemente hicieron el show de que se iban pero volvieron para que todos nos rompiéramos con “Atrévete”. Tocaron como 3 canciones más y, ahora sí que sí, terminaron con “Siempre digo lo que pienso”.

Salir del Estadio fue una odisea porque solo había una salida abierta, así que evidentemente sufrimos el efecto embudo a la salida. Pero me dio igual. Acababa de terminar el mejor concierto de mi vida.

Gracias, Calle 13, por esta pedazo de actuación. Pero muchas gracias a Camilo, por este regalo de cumpleaños y por acompañarme en la locura de este concierto.

6 claves que me ayudan a sobrevivir en Chile

Ayer se cumplieron 5 meses desde nuestra llegada a Santiago. 5 meses en los que hemos pasado por el aniversario del golpe militar, seguido del 18 (tikitikitiii), una primera, un perro, unas navidades con calor y un verano…con más calor. Demasiadas experiencias que contar en un país tan diferente al mio que, finalmente, marcan a un pollo como yo. ¿Cómo lo marcan?Siendo consciente de claves como estas 6.

1. AMO con todo mi corasonsito la palta: No solo sé que para el chileno la palta (aguacate) es la base de toda pirámide nutritiva, sino que además lo acepto. Cuando mis padres, en un arranque de modernidad y exotismo echaban a la ensalada palta no podía comprenderlo, solo veía una cosa extraña entre mango verde con forma de pera y un hueso gigante en el medio. Pero ahora voy a la Vega y toco todas las paltas, haciendo una fina selección.

2. Soy capaz de ir en Metro y no caerme: Sí, amigos, ya estoy en ese punto en el que controlas la velocidad e impulsos iniciales del metro lo suficientemente bien para no caerte al suelo. Habilidad que en Santiago se agradece demasiado ya que su Metro es lo menos amable con el usuario del planeta. Sin embargo, no soy capaz de hacer lo mismo en la micro. Admiro a los señores que venden helados o a los que tocan la guitarra con la intención de expandir el mensaje del Todopoderoso, porque pueden mantenerse sin caerse. Yo creo que nunca seré tan habilidosa.

Nunca me había sentido tan identificada con Harry Potter. El autobús, el revisor desagradable que no para de hablar, el conductor que no ve…

3. Cuando no entiendo un chilenismo, debo preguntar: Si decides seguirle el juego a tu interlocutor, apostando por una suposición por contexto…posiblemente fracases y sufras una leve humillación. Incluso cuando crees que entiendes al 100% la frase completa, puede haber algo que le cambie el sentido y tú no te des cuenta. En mi caso, una anécdota notable fue cuando dije delante de toda una comida familiar de mi pololo que a mi me gusta la carne cruda, queriendo decir que la carne me gusta poco hecha, vuelta y vuelta. Sin embargo, en Chile, “carne cruda” es un sinónimo para referirse al “sexy time”.

GIF_182408_encontrar_en_internet_el_libro_de_respuestas_en_pdf

Adiós, dignidad.

4. Cuidado con las palabras, TODO tiene un doble significado: En relación a mi simpática NOT anécdota, he descubierto la capacidad del chileno medio a tergiversar cualquier conversación en una cuestión erótica-sensual-porno. Ejemplos:

-Esta noche nos quedamos con la Pati en la casa.

+Uuuuuh.

-Estuve en el despacho del profesor del ramo hablando un rato.

+Uuuuuuuuh.

-Compramos una cama nueva.

+Uuuuuuuuuuuh.

-Cabros, nos despedimos, nos vamos a la casa.

+Uuuuuuuuuuuuuuuuh.

GIF_172475_tu_cara_cuando_tu_novia_te_dice_que_se_queda_sola_en_casa_todo_el_finde

Hermano, tranquilo.

5. Diminutivos, diminutivos, everywhere: En Chile, no se toma té, se toma tecito (pronunciado “tesito”). Uno no come pan con queso, come un pancito con quesito (pronunciado “pansito”). El café es cafecito, el minuto pasa a ser el minutito, el perro se conoce como perrito… y así sucesivamente.

6. “Ante todo, mucha calma”: Filosofía que se extrae del título del primer disco de Siniestro Total pero cuya aplicación es necesaria ante la vida en este país. Especialmente en trámites que incluyen CUALQUIER órgano del gobierno (no me olvido de “El Misterio del Visado” pero por causas que explicaré más adelante prefiero continuarlo una vez finalizada la tortura espera). En verano y durante la semana del 18, el país completo se detiene, entrando en un espacio-tiempo donde lo demás no importa.  Pero no solo con la Administración. Las juntas de todo tipo son media hora más tarde de lo agenciado (ver La impuntualidad chilena ), las señoras gordas del metro no te dejan pasar, si te ven pinta de extranjera (como la mía, porque por mapuche no paso) te intenta engañar en el taxi… en estas situaciones siempre  “Ante todo, mucha calma”.

GIF_160777_que_eres_vegetariano_pues_comete_esto

Por si lo zen no resulta…

6 claves para comprender este lindo país…¿alguien añade alguna más?

Valparaíso no es tan paraíso

Resulta que por ser una chica excelente y pasar a tener 23 añitos (pero sin dejar de ser un pollo), nos fuimos a pasar el fin de semana a Valparaíso. Se preveía un fin de semana lindo, lleno de amor y esperando a que el resto del mundo siguiera al compás de nuestro amor.

comentarios para hi5, myspace y metroflog

Sí, lo sé, desde siempre me ha gustado lo elegante y distinguido.

Lo que pasa es que no todos querían que nuestro fin de semana fuera feliz. Quienes organizaron un complot en contra de nuestra romántica escapada fueron esos malvados trabajadores de Condorbus. Vayamos por partes.

Nuestro romántico bus salía de la estación Pajarito (pío pío), es decir, el medio pique porque estaba a la c****  muy lejos de nuestro hogar. Llegamos 40 minutos antes de la salida del bus, y descubrimos el caos de viajar un día en el que gran parte de los chilenos se van de vacaciones. Todos los autobuses llegan con retrasos de hasta una hora. Gente encima de gente, otra gente encima de perros vagabundos, gente encima de maletas, maletas encima de gente…creo que se entiende el concepto. Los huequitos para sentarse mientras se esperaban los buses eran sagrados y el derecho al uso del mismo había que ganárselo.

06a2a5164b2ca3f7469cd893e4c7e180189287

El Power Ranger se iba a Villa Alemana y puso en práctica la “patada flamenca” para que el flaite no le quitara el sitio.

Por lo que un trabajador de la estación me contó muy elegantemente “los Pacos tienen controlao todo la estacione y usteh entiende, sheñoritah, que desconocemoh lo retraso de lo busé”. Información que evidentemente solo me sirvió para pensar con alegría y amabilidad en las familias de los carabineros situados en la estación Universidad de Santiago. Los buses llegaban, recogían a gente durante 0,38 segundos y se iban. Anunciaban por megafonía los autobuses que llegaban, los destinos, la compañía y su horario inicial. Pero después de una hora el señor encargado del altavoz…se aburrió un poco de su tarea y los buses llegaban con retraso, estaban unos segundos y se iban. Uno de esos buses no avisado que se fue sin avisar, cómo no, era el nuestro. Lo mejor de todo es que yo pregunté y me dijeron que no era el nuestro y al irse escuchamos la frase de “oh, vaya. sí era”.

El de pelos éste también iba a Valparaíso y perdió el bus. Se lo tomó un poco mal.

Conseguimos que nos devolvieran el 100% del valor del billete y compramos otro. Nos lo ofrecían (en otra compañía claro, nunca tan masocas) a las 20.50, siendo en ese momento las 19. Volvimos a casa porque, oh vaya, en la estación Pajaritos me di cuenta que había olvidado mi billetero en casa.

Como decía antes, soy un pollo.

Fuimos a casa, comprobamos que nuestro perrito seguía vivo, metí el billetero en la cartera y volvimos corriendo a la estación. Creo que sobra decir que por poco perdemos el bus hacia Valparaíso…

Durante el fin de semana, descubrimos un Valparaíso que ni Camilo ni yo conocíamos. Camilo, como buen shileno, había disfrutado de los refinados Año nuevo que la ciudad celebra y no conocía la ciudad demasiado. Por mi parte, solo había estado unas horas, en las que subimos TODO el cerro hasta llegar a La Sebastiana y descubrir que había un colectivo que hacía el mismo recorrido por 300 pesos. Después de ese estrés al que fuimos sometidos, fuimos a Viña a por una chorrillana.

Con una clasificación absolutamente simplista, dividimos la ciudad en dos sectores: la del puerto, que es bastante fea y la de los cerros, que es más bonita pero requiere subir demasiadas cuestas. Lo del puerto no creo que se pueda excusar con la actividad pesquera, porque otras ciudades con la misma actividad no tienen ese aspecto. Me temo que la municipalidad debería invertir más dinero en su ciudad, la cual tiene demasiado potencial.

Uno de los grandes chascos del viaje fue el J Cruz. Es un local histórico de Valparaíso ya que es el lugar donde se creó la chorrillana. Para mi esta información determinó el amor ciego que sentí por el local. Almorzamos ahí el día de mi cumpleaños y, francamente, diría que es de las peores chorrillanas que he comido en la vida. Ni las papas, ni la carne eran buenas, lo que es la base de este plato que yo amo. El lugar es como para ir, si a uno le gustan los lugares variopintos en los que se cuelgan fotos tamaño carnet o cédulas de identidad que la gente olvida en el local, o si le gustan leer mensajes en la mesa del estilo “Familia Vergara estuvo aquí. Vinimos de Valdivia” o “la vida es una lenteja, o la tomas o la dejas”.

Tras la chorrillana, dimos un paseo en barco. Esperábamos algo serio, casi que con picoteo y música en vivo. Pero nuestra alternativa fue una lancha, en la que se saltaba la normativa de aforo, habiendo un 250% más personas de lo permitido y peleando por el chaleco salvavidas. Chaleco que en este barco previmos necesario.

No alcanzaron a coger chaleco salvavidas. Mala suerte.

Hay que decir que cenamos un churrasquito muy bueno en un sucuchito (¡dónde mejor!) y el día terminó en un barcito con una chelas y rosas.

El domingo huimos de Valparaíso y nos echamos en la playa de Viña. Pero no duramos ni una hora del calor que hacia así que, paseo y vuelta al hostal a recoger nuestros bultos y a casa, a abrazar a nuestra Porochecha.

Si exagero con mi percepción de Valpo, lo siento, pero quizá necesitemos un guía la siguiente vez. Voluntarios, pónganse en contacto.

2013, un año un tanto loquillo

Si 2012 fue como una noria, este año se ha parecido más a un torbellino.

Enero empezó un poco triste porque a principios de mes se fue Camilo de Bilbao, después de haber pasado las navidades y haber conocido a mi gente. No ayudó mucho a levantar el ánimo la tanda de exámenes de la uni, pero todo fue aprobado con notas simpáticas.

Si febrero tuvo algo notable para mi fue mi macro regalo de cumpleaños, de parte de mucha gente importante para mi. Primero con una fiesta sorpresa, luego con un Skype en la cocina del Portu Berria con Camilo, Enara y Jasone y este regalo que nunca voy a olvidar.

Gracias, estuve el resto del mes llorando.

Marzo terminó de una forma muy emocionante…viajando a New York City para reencontrarme con mi chiquillo.

Foto patrocinada por McDonalds.

Abril, mayo y principios de junio fueron los meses en los que se veía el final taaaan cerca…nunca llegaba hasta que llegó…¡FIN DE LA CARRERA! Después de 4 años en Leioa, Colegio de Magia y Hechicería, salí convertida en no menos que Lisensiada Gonsales. ¡Adiós, Universidad!

Parte de los titulados. Tampoco fuimos muchos más. Y sí, era verano y necesitábamos abrigos. 

Pero lo que me mató de junio fue la llegada anticipada y sorpresa de mi pololo con la ayuda de la cuadrilla. No me podía creer que estuviera allí y que pasaríamos juntos el verano en Bilbao.

San Fermín, Pamplona. 9,00 después de haber pasado la noche de fiesta. Obviamente, nadie corrió en el encierro.

A finales de julio llegó el oKupa más querido de Bilbao, el César, que se quedó hasta fines de agosto y con el que recorrimos Europa Occidental. Durante ese viaje tuvimos además la compañía de la Julie, una mujer que sabía de la vida.

 

Berlin, que afecta un poco.

A la vuelta de nuestro viaje en agosto nos encontramos con las fiestas de Bilbao, que este año se pasaron de buenas. Con último día lacrimógeno incluido.

El verano llegó a su fin, lo que trajo muchas cosas: la vuelta del César a Chile y, con más sentimientos encontrados, mi vuelta a Chile. Si bien es cierto que era mi plan y lo que yo quería desde hacía mucho tiempo, uno nunca está del todo preparados para despedirse por tanto tiempo a la gente que quieres y a la tierra en la que creciste. Con mucho cariño recuerdo cómo mi familia y amigos se fueron despidiendo de mi, deseándome lo mejor. Creo que nunca he podido agradecerles todo lo que me apoyaron porque, en ese momento, tenía un nudo en la garganta. Pero ahora no, así que gracias, yo también os echo mucho de menos y me muero de ganas por veros a todos.

La llegada a Chile fue estupenda: muchos encuentros y reencuentros con gente muy querida, celebración dieciochera y alguna que otra escapada (gran quemadura en San Pedro). Pero vuelta a la cruda realidad: a buscar trabajo y a legalizar mi situación en Chile.

Noviembre quiso que alguien más llegara a nuestras vidas (no, tranquilos, no estoy embarazada). Al principio iba a ser una noche, luego una semana…y hoy se viene con nosotros a celebrar el año nuevo. Muchos ya la conoceréis. Es la Porota, alias Unicornio, Perro Loco o Monito.

Recién recogida. Ahora es como 5 veces más grande. 

El 2014 viene con muchos proyectos y con novedades. Así que estoy expectante y con ganas de empezar con todo.

¡Feliz año 2014 desde la costa chilena!

Urte berri on!

Por qué para mi las navidades en Chile son raras

Son mis primeras navidades en Santiago. En realidad son mis primeras navidades fuera de mi casa y está siendo una experiencia estupenda.

Sin embargo, mi notable tolerancia y adaptación a nuevas tradiciones no impide que éstas me resulten curiosas y hagan que me sienta un poco perdida. Vamos haciendo una breve lista:

Hace calor: Sin duda la más notable (y la que más sufre) mi sensible cuerpecito. La escena típica de una película gringa navideña incluye Central Park, nieve, gorros de lana y besos, tras apartar la bufanda de la boca. Otra escena clásica es la de los niños esperando a Santa Claus viendo los copos de nieve desde sus casas con una chimenea encendida. Lo que yo he vivido en Bilbao en navidad no es muy diferente. No nieva tanto pero se pueden crear situaciones como

Jamia, me ha dado un jamacuco en la nieve.  

En Chile, por el contrario, la Noche Buena la hemos pasado con 30º desde las 11,00 hasta las 20,00. Es decir, que he pasado de idílico día con nieve a sentirme así:

No son pollos. En realidad es gente haciendo fila para pagar los regalos en Falabela.

La impaciencia chilena: En general los regalos se abren en la mañana del 25, después de una noche de máxima emoción esperando y sin poder dormir.

¡¡QUIERO MI CUARTO DE LIBRA CON QUESO!!

Lindo, ¿verdad? Pues aquí no. 

Aquí los regalos se abren el 25, sí, pero a las 0,00. Lo que significa que hasta ese momento, para ir haciendo tiempo, tienes que comerte toda la nevera y beberte toda la bodega. Qué terrible.

El viejito pascuero: Una cosa es que en Chile haya una influencia norteamericana notoria, pero lo de que el viejito pascuero sea Santa Claus me parece mucho. Vale que tengan nombre diferente pero, en fin, son los mismos. Aunque no es por nada, pero el viejito pascuero es más sufrido que el gringo: pasearse con esa ropa por Santiago Centro a las 16,00 es una hazaña no menor.

El viejito pascuero exhausto por el calor en el Transantiago. Lo que no sabe es que acaba de llegar a Tobalaba.

Un pequeño paréntesis para presentar a mi folclórico personaje navideño. Se llama Olentzero y es carbonero. Es como minero pero de la antigua escuela, de los que no usan casco. La historia que se le cuenta a los niños es la de que al enterarse (nadie sabe cómo) de que Jesús había nacido, salió para recibirlo. Pero sin camello ni nada, él a pata, que es vasco.

Este Olentzero claramente es familiar de Heidi.

Olentzero es la representación clara del vasco medio: no se le conoce novia, vive en el monte y en sus ratos libres se toma unos vinos.

No hay lotería de navidad: El 22 de diciembre es el día en el que en España todos se levantan esperando a convertirse en millonarios. Esto se debe a que meses antes han estado recopilando cupones de lotería de navidad,  a precio casi de caviar. Además la tradición es comprar varios para familiares y amigos, para intercambiar y tener “más opciones”.

No es que sea la mayor defensora de este vicio colectivo pero son excusas para que la gente comparta y comente lo mucho que han gastado y lo que harían en caso de ganar. Al comprobar que ninguno de los boletos que tienes es el premiado, miras al de tu lado (porque todo esto se hace en un bar) y dices: “Bueno, pero tenemos una salud de puta madre“.

Pero en Chile no existe esa magia. Entre otras cosas porque para los que llegamos de la Península, la lotería aquí tiene un nombre muy llamativo para nosotros.

La novia del pollo es la… pues así se le llama a la lotería en Chile.

——–

En fin, habrá que acostumbrarse poco a poco a las costumbres locales.

¡Feliz navidad!