Sobreviví al 18

Hoy 19 de septiembre puedo decir orgullosa que sobreviví a las fiestas patrias chilenas. A pesar de lo dicho en el post anterior de que son similares a las fiestas de Bilbao, mi estómago se ha visto dañado ante tanta cantidad de comida. Escribo estas palabras desde la cama, con la sensación de que en el estómago hay un concierto de cueca brava. Pero, aún así, me lo he pasado genial.

El viernes estuvimos en la Fonda Minera, la que organiza el departamento de ingeniería en minas de la Universidad de Chile. Menos mal que mi amigo César nos compró las entradas el día antes porque pasaron de 1500 pesos a 5000 y terminaron agotadas. Habían traído como presentador al Guaton Salinas y a un grupo bastante bueno de la uni de cumbia y así. Con la entrada te daban una chicha gratis pero era tan mala, que todos dejaban el vaso apoyado en un árbol (todo muy digno). Lo demás estaba bueno y barato, sobre todo después de los piscos ingeridos.

El fin de semana lo pasamos en Talagante, con asado familiar, horas de sueño y fonda del pueblo incluido. En la fonda vimos al alcalde de la municipalidad: un hombre que para ser el representante del pueblo no sabía que a la fonda a la que acudían flaytes/canis con sus pantalones nike y sus gorras de colores indescriptibles, no pegaba su camisa blanca y traje de chaqueta negro.

El lunes nos reunimos con nuestros amigos Mati y Dani para ir a la fonda de Parque O’Higgins. La verdad es que me encantó, me pareció demasiado entretenida. Conocimos a Spiderman con barriga, que te abrazaba y luego te pedía bebida, y a Osito Gominola, con un poco sensación de perdido por la vida. Los precios variaban a medida que uno se adentraba en el parque. Al entrar, el terremoto costaba 2500. Después de un pequeño paseo vimos cómo se reducía el precio hasta que encontramos un puesto de terremotos a 1000 pesos. Era nuestro sitio, sin ninguna duda, así que allí nos asentamos y nos hicimos fuertes. Comimos absolutamente de todo: empanadas de pino, de queso, anticuchos, choripanes…¡Ah! y me compré unos pendientes a 200 pesos (40 centimos). Acabamos dandolo todo fuera de las carpas (nos pedían pagar 5 lucas para entrar y decidimos que era más barato bailar en la calle).

Ayer, con cansancio y acidez estomacal acumulado, fuimos al Estadio Nacional, en la que había otra fonda. Estupenda para las familias y gente tranquila pero yo me quedo con la de O’Higgins. Los precios eran más altos y la calidad no era mejor. Había muchos juegos y taca taca/futbolines. Tomamos un terremoto con tsunami, con chicha. Y parece ser que eso hizo que mi estómago estallara y me empezara a sentir mal. Por la noche nos reunimos con amigos para ir a la fonda de Chico Trujillo. Vimos la primera parte de Chico y Banda Conmoción. Chico Trujillo yo lo tenía muy visto de los veranos en Berlin que tocaron en Café Zapata y yo les iba a ver. Igualmente nunca decepcionan y en directo son buenísimos. Banda Conmoción, un grupo compuesto de tanta gente que ocupaba todo el escenario, resultó ser una sorpresa positiva. Pero en ese momento mi estómago no podía más y nos retiramos no demasiado tarde al hogar, con pena de perderme el carrete de la fonda, pero con demasiadas arcadas.

Y este ha sido mi primer 18. El primero de muchos, me temo.

Dejo por aquí un video de Banda Conmoción.

 

Solo puedo terminar el post diciendo…

 

¡¡VIVA CHILE,MIERDA!!

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