Análisis de las fondas

He tardado en postear debido a lo intenso de las fiestas patrias, pero ya hemos vuelto.

Para celebrar la independencia del país de manos de esos…españoles, los chilenos montan una serie de carpas de plástico donde se vende comida y bebida sin descanso. Estas carpas se llaman fondas. Los vascos tenemos algo similar, las txosnas. La gran diferencia que yo vi con las txosnas de mi tierra es que sencillamente en éstas no se paga la entrada…

“Escándalo” que diría el más grande.

Las fondas se reúnen en espacios como plazas y parques. Es decir, cada zona tiene su parque con un conjunto de fondas. A este conjunto de fondas se le llama…fonda.

Depende de la localización de la fonda se pueden encontrar gente de un tipo u otro. Aquí entra en juego una parte de la idiosincrasia chilena: las clases sociales. La redacción de “Desde Santiago con amor” ha tenido oportunidad de visitar varios tipos de fondas para constatar este hecho. También para comer empanadas y beber terremotos hasta el infinito, pero eso es lo de menos.

Fonda del Parque O’Higgins: El año pasado me encantó descubrir el real Chile que te ofrece el Parque O’Higgins. Analizándolo, creo que me encantó como efecto secundario de los terremotos ingeridos. Este año, al no tener tantos terremotos en mi ser no pude percibir la sutileza y la elegancia que envuelve la fonda. Para entrar en las fondas de la fonda (¿se va entendiendo?) hay que pagar una media de 15.000 pesos chilenos la entrada, lo que al cambio son 22,04 euros. Hay que añadirle a esa entrada el gasto que se genere dentro (¿Alguien dijo entrada CON algo incluido?). Que las fondas tengan este precio hace que los puestos de alrededor de las fondas (que no son fondas) inflen sus precios, pagando 2300 pesos por una empanada que la semana siguiente cuesta 800.

¿Por qué la gente paga esos precios para entrar a las fondas?¿Por los espectáculos?¿Por la comida?No. Es por seguridad. En los alrededores de las fondas podemos encontrar señores que llevan desde la apertura del parque bebiendo terremotos, chica, cerveza, loquesurja… ya las 19,00 luchan con las barras de los anticuchos. Sin olvidar los carteristas que aprovechan la gran aglomeración que se genera para levantarte la cartera, el móvil, las llaves, la abuela, etc.

Apertura de la Yein Fonda, la fonda oficial, la cual estuvo a punto de no formar parte de la fiesta por carencias en higiene.

Fonda Zapateando con Chico en el Chimkowe: Todas mis expectativas puestas en esta fonda…y todas se cumplieron. El año pasado también estuve, pero una chica que me tomé previamente en Estadio Nacional hizo que disfrutara más en el baño que en la pista de baile. Esta fonda la dirige el grupo Chico Trujillo, del que soy fan desde que los vi en Berlin en el 2008. Junto a ellos, la noche que fuimos tocó Banda Conmoción, un grupo peruano cuyo nombre no me acuerdo y un grupo de cueca. No nos podemos olvidar de la estelar actuación de Katiuska Molotov, que robó a todo el público el corazón… y las ganas de comer en una semana.

No era el vestido que llevaba pero sirve como referencia.

En cuanto a los precios…la entrada ya era más cara que el año pasado (de 6000 a 9000 pesos). Pero los precios de las bebidas y de la comida no eran abusivos. Pero nada regalado, claro.

Fonda del parque Inés de Suárez: Breve mención porque la verdad es que…no entramos. La entrada al recinto de las fondas era de 2700 pesos, precio que puede merecer la pena para pasar una tarde pero no para buscar un anticucho o una empanada para comer, que era nuestro caso. La fila para entrar a la fonda era…grosera (quizá nos perdimos la fonda de nuestra vida). Frente a la zona de pago, había un apartado con puestitos, todos ellos de artesanía. Es decir, si hubiéramos comido algo de ahí tendría que haber sido miel y vino. Eso o un poncho de lana de llama.

Echa de menos a su primo al que le han esquilado para hacer un gorrito y venderlo en Inés de Suárez.

-Fonda de Talagante y la fonda de Buín: De este 18, sin ninguna duda mis favoritas. La de Talagante tiene precios populares y para toda la familia. Nosotros fuimos el propio 18, después del desfile de todas las asociaciones, equipos, corales, moteros y huasos del pueblo. Era lo suficientemente grande para que no se dieran grandes aglomeraciones (teniendo en cuenta también la población de Talagante) y lo suficientemente recogida para que no dieras mil vueltas para encontrar un choripan. La fonda de Buín, sin embargo, iba más allá. Los nombres de las fondas eran fruto de un trabajo de marketing del más alto nivel con ejemplos como “El señor de los terremotos”, “Tení la care de cueca”, “La taberna de Moe”, “Lost Chica”… es decir, una elegante fusión entre lo moderno y lo tradicional. Reggeaton solapando cueca y carreras chilenas, que descubrí que no dejaban de ser carreras de caballos. El presentador era un pasional, un impulsivo, hasta el punto en el que anunciaba un tipo de prueba que no correspondía.

Propietario de la fonda más popular de Buín, la Fonda Pablo Es Tomar. Él es Don Pablo. Cualquier parecido a Torrente es pura coincidencia. 

Creo que sobra decir que en estas fondas se come excelente y se beben los mejores terremotos.

Conclusión: El 18 es una fiesta del pueblo para el pueblo, así que la mejor forma de disfrutarla es en los pueblos, donde todos van a las mismas fondas, sin importar la clase social, el apellido o la formación académica. El resto son tonterías.

CHI CHI CHI LE LE LE VIVA CHILE!

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