El primer debate presidencial

Ayer se celebró el primer debate presidencial, el cual vimos con mi pololo comentándolo y emocionándonos como si no hubiera un mañana. Como son gajes del oficio, toca escribir un poco sobre el debate. Evidentemente cada uno puede pensar lo que quiera, por lo que invito a quien esté desconforme con mi opinión a que rompa una lanza a favor de su candidato.

Lo primero es resaltar el hecho de que SE HAGA el debate con 8 candidatos. Resulta notable que reúnan a (casi) todos para debatir. El formato del debate no fue tan agresivo, sino una oportunidad para los participantes de hablar de su programa. Me gustó el hecho de que medios regionales eligieran las preguntas, pero creo que le faltaron un poco de tono polémico en las mismas. La pregunta con la que todos nos emocionamos fue con la de “¿Qué candidato cree que se equivoca el que más?” pero las respuestas fueron bastante políticamente correctas.

Mis ojos ante las respuestas tan poco divertidas de los candidatos.

Ahora vamos a analizarlos uno a uno y ver si coincidimos en las sensaciones que nos despertaron. Lo que más analizaré será la forma, no el fondo.

Franco Parisi: Un crack. A pesar de que ideológicamente no estar de acuerdo con él creo que supo salir del paso de muchas de las preguntas que se le plantearon. Nadie se debería de creer las respuestas de Parisi pero hay que reconocer su convicción hace difícil cuestionarlo. Como comentario negativo, he de decir que la camisa no le favorecía con el no-cuello que tiene.

La imagen que me vino a la cabeza al ver a Parisi.

Marcel Claude: Qué puedo decir, una decepción. Otras veces que le había oído hablar, tanto en entrevistas como en debates, me pareció un hombre muy capaz, inteligente y directo. Y ayer no vi a ese Claude. Vi a un hombre apoquinado, quejándose de lo que no debía y respondiendo lo que no le habían preguntado.

Ricardo Israel: Elegante y discreto. Quizá no demostró ser el candidato con más iniciativa o carácter, pero sí el más moderado. Fue correcto y conciso, respondió a lo que le preguntaron y habló de sus propuestas.

Marco Enríquez-Ominami: Otra sorpresa positiva. Educado hacia los medios y los miembros del debate, cosa que no todos pueden decir lo mismo, y muy bueno vendiendo su programa. No sé por qué me recuerda a algún cantante de boleros, juzguen ustedes mismos.

Zezy.

Roxana Miranda: Otra decepción. Una cosa es ser revolucionaria y querer cambiar el mundo y otra es ser maleducada. Pudo haber sido incluso más hiriente con sus comentarios hacia Mattei pero sus exposiciones fueron tan flojas que fue muy difícil tomárselos enserio. Además, un mínimo de protocolo, a un debate ir con un polo del partido que te apoya no me parece (comentario de señora mayor).

Para que vean que yo no miento.

Evelyn Matthei: La más atacada y la que peor se supo defender. No me gustó la actitud de “me da pereza responderte” ante las críticas del gobierno del que ella ha formado parte. Solo le respondió a MEO porque “Había sido muy educado”…. mientras que los demás se quedaron sin respuesta. Por otra parte, hablaba de medidas que ella proponía fáciles de cuestionar ya que durante su participación en el gobierno Piñera ni siquiera las apoyó ( Y AHORA ES TARDE, SEÑORAAAAA)

Alfredo Sfeir: Por lo que he hablado hoy con la gente, el candidato que más ha sorprendido. Me da la impresión de que estaba infravalorado por sus outfits y por su condición religiosa pero ayer al exponer sus propuestas creo que demostró una lucidez digna de un político y no tan habitual en un…político.

Tomás Jocelyn-Holt: Otra de las sorpresas positivas. El ejemplo de ser directo y valiente. Fue el único que se lanzó a responder bien la pregunta de “el candidato erróneo”. Me gustó que no tuviera censura y que sus propuestas estaban bien argumentadas.

Bonus Track- Michelle Bachelet: Lo siento, Michelle, pero aquí has cavado tu propia tumba. Nadie, por muy ex presidenta chilena y ex presidenta de ONU Mujeres que se sea, puede postergar el primer debate presidencial de las elecciones. Si es un acto de campaña se modifica, como han hecho el resto. No asistir ha supuesto una demostración de falta de interés insultante al electorado chileno. Por lo tanto, esa señora no se merece volver a ser presidenta del país.

Conclusión: Le falto power al debate, con preguntas más polémicas y más vidilla para los candidatos. La importancia de los debates está infravalorada, no deja de ser una herramienta para conocer más al candidato y decidir si creerle o no. La ciudadanía ha de estar preparada para que participe en política, por lo que informarse a través de los debates es vita.

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