La impuntualidad chilena

Yo no me considero una personal puntual. Es más, en mi proceso de maduración para convertirme en una mujer adulta he tenido que incluir la puntualidad. Durante mi adolescencia, siempre llegaba tarde a los sitios, con retrasos entre 10 y 30 minutos. Me esfuerzo por ser puntual y procuro hacer esperar a la gente menos  de los necesario.

Sin embargo, este país es contraproducente en mi desarrollo como mujer moderna y puntual. Me ha costado, pero con el paso de los meses en Santiago he empezado a asumir que nada es a la hora programada. Y no es algo del círculo en el que me relaciono. Es en todo los sitios. Todas estas situaciones las he vivido de primera mano.

Situación 1: Quedada con un amigo

Quedas con un amigo para tomar algo o te juntas en tu casa para cenar. Sueles quedar sobre las 19.00 porque es la hora a la que puede llegar teniendo en cuenta la distancia de su trabajo al punto de encuentro. ¿Eso le impide ser impuntual? En absoluto. Llegará sobre las 19,30-19.45 y justificará su retraso con el colapso del metro.

 

Situación 2: Entrevista de trabajo 

Vas a ser entrevistado para un puesto de trabajo, por lo tanto procuras llegar antes, por si te pierdes buscando la oficina, que en mi caso es en el 100% . De hecho, más de una vez he llegado a oficinas de empresas que no eran las que me habían llamado.

Oh, perdón señor Perro, creo que me he confundido.

Total, que entras en la oficina (correcta) y le dices a la secretaria.

-Buenas tardes, tengo una entrevista con el señor X a las 15,30.

+¡Oh, llega pronto!

¿¿Cómo que llego pronto??

…¡SON LAS 15.30!

+El señor X la atenderá en breves, no se esperaba que llegara tan pronto.

…¡SON LAS 15.30!

Situación 3 – Premium: Un carrete

Opción A:

Estás invitado a un carrete en una casa por el cumpleaños de un amigo. En la descripción del evento de Facebook pone que el carrete empieza a las 21,30. En los comentarios siempre alguien pregunta: “Weon, a ke hora empiesa el carretin?” a lo que el anfitrión amablemente recalca: “Chuuuta weon, lo pone en la descripsion, a las 9,30!!”. Es decir, por todos lo lados la información está disponible.

Llegas a las 21,35 pensando que llegas tarde y que qué vergüenza. Te abre la puerta tu amigo y te das cuenta de que eres el primero en llegar.

+Weeena comadre, llega pronto!

“¿Pero no era a las 21,30?”. Aseguras que no tienes el reloj adelantado ni que ha habido algún cambio de hora y ayudas a preparar las cosas. Porque, a pesar de establecer la hora, el anfitrión tampoco cumple el horario y no tiene preparado nada.

Las agujas del reloj se van moviendo. Y se mueven mucho hasta que empieza a aparecer la gente. Que es aproximadamente sobre las 23,00.

Opción B:

Organizas una fiesta en tu casa por cualquier motivo: la llegada del dios Sol, las elecciones presidenciales, la navidad, la fiesta de primavera, la salida del Iphone 4632…

Creas un evento en Facebook, incluyendo toda la información necesaria para los asistentes, incluyendo la hora.

¡¡Hay un espacio para la hora!!

Tus amigos van confirmando la asistencia. Respondes al clásico comentario en el muro del evento del “A q hora empesamos a llegar?” invitándole a leer la información del evento.

Llega el día del carrete. La convocatoria es a las 21,30 así que desde un rato antes te preparas, limpias el living, compras algo para picar, lo pones en platitos o cuenquitos, pones los altavoces/parlantes, cargas la batería del portátil para que haya música…por lo que desde las 21,30 esperas tener algo como

Alguien ha colado gatos satánicos en la fiesta.

Sin embargo, lo que te encuentras a las 21,30 es

“Me gustan los globos” reflexiona este joven que ha invitado a sus amigos chilenos.

Una vez más a las 23,00 empieza a llegar la gente, sin que nadie te explique por qué ha llegado tarde. Se asume. Lo bueno se hace esperar.

—-

Estas son 3 situaciones típicas pero no las únicas en las que la impuntualidad reina como máxima autoridad.

¿Estoy desvariando o es una realidad?¡Por favor, comente!

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Un pensamiento en “La impuntualidad chilena

  1. […] solo con la Administración. Las juntas de todo tipo son media hora más tarde de lo agenciado (ver La impuntualidad chilena ), las señoras gordas del metro no te dejan pasar, si te ven pinta de extranjera (como la mía, […]

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