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2013, un año un tanto loquillo

Si 2012 fue como una noria, este año se ha parecido más a un torbellino.

Enero empezó un poco triste porque a principios de mes se fue Camilo de Bilbao, después de haber pasado las navidades y haber conocido a mi gente. No ayudó mucho a levantar el ánimo la tanda de exámenes de la uni, pero todo fue aprobado con notas simpáticas.

Si febrero tuvo algo notable para mi fue mi macro regalo de cumpleaños, de parte de mucha gente importante para mi. Primero con una fiesta sorpresa, luego con un Skype en la cocina del Portu Berria con Camilo, Enara y Jasone y este regalo que nunca voy a olvidar.

Gracias, estuve el resto del mes llorando.

Marzo terminó de una forma muy emocionante…viajando a New York City para reencontrarme con mi chiquillo.

Foto patrocinada por McDonalds.

Abril, mayo y principios de junio fueron los meses en los que se veía el final taaaan cerca…nunca llegaba hasta que llegó…¡FIN DE LA CARRERA! Después de 4 años en Leioa, Colegio de Magia y Hechicería, salí convertida en no menos que Lisensiada Gonsales. ¡Adiós, Universidad!

Parte de los titulados. Tampoco fuimos muchos más. Y sí, era verano y necesitábamos abrigos. 

Pero lo que me mató de junio fue la llegada anticipada y sorpresa de mi pololo con la ayuda de la cuadrilla. No me podía creer que estuviera allí y que pasaríamos juntos el verano en Bilbao.

San Fermín, Pamplona. 9,00 después de haber pasado la noche de fiesta. Obviamente, nadie corrió en el encierro.

A finales de julio llegó el oKupa más querido de Bilbao, el César, que se quedó hasta fines de agosto y con el que recorrimos Europa Occidental. Durante ese viaje tuvimos además la compañía de la Julie, una mujer que sabía de la vida.

 

Berlin, que afecta un poco.

A la vuelta de nuestro viaje en agosto nos encontramos con las fiestas de Bilbao, que este año se pasaron de buenas. Con último día lacrimógeno incluido.

El verano llegó a su fin, lo que trajo muchas cosas: la vuelta del César a Chile y, con más sentimientos encontrados, mi vuelta a Chile. Si bien es cierto que era mi plan y lo que yo quería desde hacía mucho tiempo, uno nunca está del todo preparados para despedirse por tanto tiempo a la gente que quieres y a la tierra en la que creciste. Con mucho cariño recuerdo cómo mi familia y amigos se fueron despidiendo de mi, deseándome lo mejor. Creo que nunca he podido agradecerles todo lo que me apoyaron porque, en ese momento, tenía un nudo en la garganta. Pero ahora no, así que gracias, yo también os echo mucho de menos y me muero de ganas por veros a todos.

La llegada a Chile fue estupenda: muchos encuentros y reencuentros con gente muy querida, celebración dieciochera y alguna que otra escapada (gran quemadura en San Pedro). Pero vuelta a la cruda realidad: a buscar trabajo y a legalizar mi situación en Chile.

Noviembre quiso que alguien más llegara a nuestras vidas (no, tranquilos, no estoy embarazada). Al principio iba a ser una noche, luego una semana…y hoy se viene con nosotros a celebrar el año nuevo. Muchos ya la conoceréis. Es la Porota, alias Unicornio, Perro Loco o Monito.

Recién recogida. Ahora es como 5 veces más grande. 

El 2014 viene con muchos proyectos y con novedades. Así que estoy expectante y con ganas de empezar con todo.

¡Feliz año 2014 desde la costa chilena!

Urte berri on!

La impuntualidad chilena

Yo no me considero una personal puntual. Es más, en mi proceso de maduración para convertirme en una mujer adulta he tenido que incluir la puntualidad. Durante mi adolescencia, siempre llegaba tarde a los sitios, con retrasos entre 10 y 30 minutos. Me esfuerzo por ser puntual y procuro hacer esperar a la gente menos  de los necesario.

Sin embargo, este país es contraproducente en mi desarrollo como mujer moderna y puntual. Me ha costado, pero con el paso de los meses en Santiago he empezado a asumir que nada es a la hora programada. Y no es algo del círculo en el que me relaciono. Es en todo los sitios. Todas estas situaciones las he vivido de primera mano.

Situación 1: Quedada con un amigo

Quedas con un amigo para tomar algo o te juntas en tu casa para cenar. Sueles quedar sobre las 19.00 porque es la hora a la que puede llegar teniendo en cuenta la distancia de su trabajo al punto de encuentro. ¿Eso le impide ser impuntual? En absoluto. Llegará sobre las 19,30-19.45 y justificará su retraso con el colapso del metro.

 

Situación 2: Entrevista de trabajo 

Vas a ser entrevistado para un puesto de trabajo, por lo tanto procuras llegar antes, por si te pierdes buscando la oficina, que en mi caso es en el 100% . De hecho, más de una vez he llegado a oficinas de empresas que no eran las que me habían llamado.

Oh, perdón señor Perro, creo que me he confundido.

Total, que entras en la oficina (correcta) y le dices a la secretaria.

-Buenas tardes, tengo una entrevista con el señor X a las 15,30.

+¡Oh, llega pronto!

¿¿Cómo que llego pronto??

…¡SON LAS 15.30!

+El señor X la atenderá en breves, no se esperaba que llegara tan pronto.

…¡SON LAS 15.30!

Situación 3 – Premium: Un carrete

Opción A:

Estás invitado a un carrete en una casa por el cumpleaños de un amigo. En la descripción del evento de Facebook pone que el carrete empieza a las 21,30. En los comentarios siempre alguien pregunta: “Weon, a ke hora empiesa el carretin?” a lo que el anfitrión amablemente recalca: “Chuuuta weon, lo pone en la descripsion, a las 9,30!!”. Es decir, por todos lo lados la información está disponible.

Llegas a las 21,35 pensando que llegas tarde y que qué vergüenza. Te abre la puerta tu amigo y te das cuenta de que eres el primero en llegar.

+Weeena comadre, llega pronto!

“¿Pero no era a las 21,30?”. Aseguras que no tienes el reloj adelantado ni que ha habido algún cambio de hora y ayudas a preparar las cosas. Porque, a pesar de establecer la hora, el anfitrión tampoco cumple el horario y no tiene preparado nada.

Las agujas del reloj se van moviendo. Y se mueven mucho hasta que empieza a aparecer la gente. Que es aproximadamente sobre las 23,00.

Opción B:

Organizas una fiesta en tu casa por cualquier motivo: la llegada del dios Sol, las elecciones presidenciales, la navidad, la fiesta de primavera, la salida del Iphone 4632…

Creas un evento en Facebook, incluyendo toda la información necesaria para los asistentes, incluyendo la hora.

¡¡Hay un espacio para la hora!!

Tus amigos van confirmando la asistencia. Respondes al clásico comentario en el muro del evento del “A q hora empesamos a llegar?” invitándole a leer la información del evento.

Llega el día del carrete. La convocatoria es a las 21,30 así que desde un rato antes te preparas, limpias el living, compras algo para picar, lo pones en platitos o cuenquitos, pones los altavoces/parlantes, cargas la batería del portátil para que haya música…por lo que desde las 21,30 esperas tener algo como

Alguien ha colado gatos satánicos en la fiesta.

Sin embargo, lo que te encuentras a las 21,30 es

“Me gustan los globos” reflexiona este joven que ha invitado a sus amigos chilenos.

Una vez más a las 23,00 empieza a llegar la gente, sin que nadie te explique por qué ha llegado tarde. Se asume. Lo bueno se hace esperar.

—-

Estas son 3 situaciones típicas pero no las únicas en las que la impuntualidad reina como máxima autoridad.

¿Estoy desvariando o es una realidad?¡Por favor, comente!

Análisis de las fondas

He tardado en postear debido a lo intenso de las fiestas patrias, pero ya hemos vuelto.

Para celebrar la independencia del país de manos de esos…españoles, los chilenos montan una serie de carpas de plástico donde se vende comida y bebida sin descanso. Estas carpas se llaman fondas. Los vascos tenemos algo similar, las txosnas. La gran diferencia que yo vi con las txosnas de mi tierra es que sencillamente en éstas no se paga la entrada…

“Escándalo” que diría el más grande.

Las fondas se reúnen en espacios como plazas y parques. Es decir, cada zona tiene su parque con un conjunto de fondas. A este conjunto de fondas se le llama…fonda.

Depende de la localización de la fonda se pueden encontrar gente de un tipo u otro. Aquí entra en juego una parte de la idiosincrasia chilena: las clases sociales. La redacción de “Desde Santiago con amor” ha tenido oportunidad de visitar varios tipos de fondas para constatar este hecho. También para comer empanadas y beber terremotos hasta el infinito, pero eso es lo de menos.

Fonda del Parque O’Higgins: El año pasado me encantó descubrir el real Chile que te ofrece el Parque O’Higgins. Analizándolo, creo que me encantó como efecto secundario de los terremotos ingeridos. Este año, al no tener tantos terremotos en mi ser no pude percibir la sutileza y la elegancia que envuelve la fonda. Para entrar en las fondas de la fonda (¿se va entendiendo?) hay que pagar una media de 15.000 pesos chilenos la entrada, lo que al cambio son 22,04 euros. Hay que añadirle a esa entrada el gasto que se genere dentro (¿Alguien dijo entrada CON algo incluido?). Que las fondas tengan este precio hace que los puestos de alrededor de las fondas (que no son fondas) inflen sus precios, pagando 2300 pesos por una empanada que la semana siguiente cuesta 800.

¿Por qué la gente paga esos precios para entrar a las fondas?¿Por los espectáculos?¿Por la comida?No. Es por seguridad. En los alrededores de las fondas podemos encontrar señores que llevan desde la apertura del parque bebiendo terremotos, chica, cerveza, loquesurja… ya las 19,00 luchan con las barras de los anticuchos. Sin olvidar los carteristas que aprovechan la gran aglomeración que se genera para levantarte la cartera, el móvil, las llaves, la abuela, etc.

Apertura de la Yein Fonda, la fonda oficial, la cual estuvo a punto de no formar parte de la fiesta por carencias en higiene.

Fonda Zapateando con Chico en el Chimkowe: Todas mis expectativas puestas en esta fonda…y todas se cumplieron. El año pasado también estuve, pero una chica que me tomé previamente en Estadio Nacional hizo que disfrutara más en el baño que en la pista de baile. Esta fonda la dirige el grupo Chico Trujillo, del que soy fan desde que los vi en Berlin en el 2008. Junto a ellos, la noche que fuimos tocó Banda Conmoción, un grupo peruano cuyo nombre no me acuerdo y un grupo de cueca. No nos podemos olvidar de la estelar actuación de Katiuska Molotov, que robó a todo el público el corazón… y las ganas de comer en una semana.

No era el vestido que llevaba pero sirve como referencia.

En cuanto a los precios…la entrada ya era más cara que el año pasado (de 6000 a 9000 pesos). Pero los precios de las bebidas y de la comida no eran abusivos. Pero nada regalado, claro.

Fonda del parque Inés de Suárez: Breve mención porque la verdad es que…no entramos. La entrada al recinto de las fondas era de 2700 pesos, precio que puede merecer la pena para pasar una tarde pero no para buscar un anticucho o una empanada para comer, que era nuestro caso. La fila para entrar a la fonda era…grosera (quizá nos perdimos la fonda de nuestra vida). Frente a la zona de pago, había un apartado con puestitos, todos ellos de artesanía. Es decir, si hubiéramos comido algo de ahí tendría que haber sido miel y vino. Eso o un poncho de lana de llama.

Echa de menos a su primo al que le han esquilado para hacer un gorrito y venderlo en Inés de Suárez.

-Fonda de Talagante y la fonda de Buín: De este 18, sin ninguna duda mis favoritas. La de Talagante tiene precios populares y para toda la familia. Nosotros fuimos el propio 18, después del desfile de todas las asociaciones, equipos, corales, moteros y huasos del pueblo. Era lo suficientemente grande para que no se dieran grandes aglomeraciones (teniendo en cuenta también la población de Talagante) y lo suficientemente recogida para que no dieras mil vueltas para encontrar un choripan. La fonda de Buín, sin embargo, iba más allá. Los nombres de las fondas eran fruto de un trabajo de marketing del más alto nivel con ejemplos como “El señor de los terremotos”, “Tení la care de cueca”, “La taberna de Moe”, “Lost Chica”… es decir, una elegante fusión entre lo moderno y lo tradicional. Reggeaton solapando cueca y carreras chilenas, que descubrí que no dejaban de ser carreras de caballos. El presentador era un pasional, un impulsivo, hasta el punto en el que anunciaba un tipo de prueba que no correspondía.

Propietario de la fonda más popular de Buín, la Fonda Pablo Es Tomar. Él es Don Pablo. Cualquier parecido a Torrente es pura coincidencia. 

Creo que sobra decir que en estas fondas se come excelente y se beben los mejores terremotos.

Conclusión: El 18 es una fiesta del pueblo para el pueblo, así que la mejor forma de disfrutarla es en los pueblos, donde todos van a las mismas fondas, sin importar la clase social, el apellido o la formación académica. El resto son tonterías.

CHI CHI CHI LE LE LE VIVA CHILE!

Larga vida a los Karaokes

 

Quien no haya estado nunca en un karaoke, se está perdiendo una de las ofertas más interesante de la vida nocturna de cualquier ciudad del mundo.

Al menos en mi ciudad, los karaokes suelen ser del tipo de locales que dura hasta el amanecer, de tal forma que si estás on fire y el pub donde has adquirido tu simpático estado etílico cierra, puedes seguir la fiesta en un karaoke. Llegados a este punto el simpático estado etílico ya comentado te da una serie de super poderes que antes no tenías. El primero es la libre interpretación. Y tan libre. Si se sube solo a cantar ni tan mal, pero como subas con otra persona, la coordinación no está dentro de este super poder, de tal forma que puedes cantar y bailar de una manera totalmente opuesta a tu compañero. Si subes con un grupo, la libre interpretación puede ser mortal, entre pisotones y golpes.

Otro de los super poderes adquiridos es del teletransporte mental. Tu cerebro hace que creas que estás en el escenario de un concierto multitudinario y que estás cantando la canción estrella. Como te ves en esa situación tu interpretación ha de ser perfecta y acorde al momento. La super desinhibición es un poder conjunto, ya que en el momento en el que te esfuerzas por dar lo mejor de uno mismo, la super desinhibición ayuda a hacer una performance inolvidable. Esos gallos no los harías ni en la ducha de tu casa pero en ese momento, tu público te lo pide. Y se lo das.

Pero no pasa nada, porque tu público está tan mimetizado con el ambiente que te hace sentir una estrella. Siempre (pero SIEMPRE) hay alguien que en algún momento intenta cantar contigo, porque es su canción favorita de la vida. Hay cantantes que comparten su fama sin problemas pero en otras ocasiones, lo que están en el escenario no acogen con simpatía al fan y hay un duelo que dura el resto de la canción por ver quién canta más (que no mejor).

 

En cuanto al repertorio, es todo un tema. A pesar de que las cartas se van ampliando y modernizando, hay una serie de canciones que son clásicos y que a lo largo de la noche tienen que sonar por lo menos una vez. Al menos en Bilbao, entre los clásicos figuran Pimpinela, Loquillo (“El Cadillac solitario” hace llorar a cualquiera”), Héroes del Silencio (“Entre dos tierras”)… antes éramos muy de “Hotel California” y “Dancing Queen”.

La verdad es que muchos de mis mejores recuerdos con mis amigos han sido llendo a karaokes, tanto a las 22.00 como a las 03.00. Así que a los que no hayan ido nunca, no les puedo recomendar un plan mejor para terminar una noche de fiesta.

Carnavales y sus tópicos

Hoy, martes de Carnaval, se celebra en Bilbao el entierro de la sardina. Es decir, el final de los carnavales.

La verdad es que nunca he entendido muy bien por qué una sardina. De seguro que tiene historia y razón de ser, las cuales yo nunca he atendido especialmente. Pero tiene que ser muy freak para los extranjeros. En mi caso, estos carnavales he tenido la visita de una amiga alemana y explicarle que en carnavales se quema una figura de sardina para concluir la fiesta y que la gente va de luto hizo que su expresión fuera un poema.

Los carnavales son una de mis fiestas favoritas. Este año, el blog y la visita de Alemania me han motivado a realizar un pequeño análisis de este fenómeno y comentar una serie de patrones que se repiten a lo largo de los años.

Los hombres se travisten: SIEMPRE. Es algo que nunca he entendido muy bien. Un buen hombre, un verdadero machote, ha tenido que disfrazarse de mujer en algún momento de su vida. Bien sea con la ropa de calle de sus familiares o amigas o con disfraces verdaderamente elaborados, los hombres deciden mostrar sus piernas y sentir su feminidad al máximo. Porque disfrazarse de mujer supone adoptar el rol de mujer, poniendo voz “de mujer” y hablando “como una mujer”. A pesar de esa interiorización del papel, generalmente los hombres que se disfrazan de mujeres no se afeitan, de tal forma que van disfrazas… de portuguesas. Entre los trajes más utilizados, destacar el de sevillana.

Un aplauso para este héroe.

Los disfraces de emergencia: Matemático, todos los años hay una serie de disfraces que siempre se repiten. La lista es la siguiente:  mexicanos, Pitufos, indios, policías. Hay más, pero éstos son clave. Estos disfraces son el comodín de todos aquellos que carnavales les pilla por sorpresa y a última hora, rescatan ropa o piden disfraces a sus amigos. Son disfraces sencillos que se pueden preparar en una tarde. Pero tu sensación a la hora de salir a la calle no va a ser la misma. No vas a sentirte especial, vas a ser uno más. Y cuando veas a conocidos con los disfraces más cremas de la vida, querrás suicidarte.

El amigo incomprendido: Otro gran clásico. Siempre hay un amigo con un disfraz prácticamente irreconocible. No es porque no haya trabajado en él, sino porque puede pasar que los gustos o aficiones no sean similares. Por ejemplo, muchos de mis amigos son fans de los videojuegos, de tal forma que para ellos, ciertos personajes forman parte de su día a día. Pero cuando se plantan en carnavales con un traje que no eres capaz de describir, necesitas explicaciones para ello. Ahí es cuando yo, y otra mucha gente, entro en desesperación y le doy un significado alternativo al disfraz, como de pulpo de un videojuego a cono (Alain siempre te querremos).

Disfraces femeninos con el término “puta”: Mientras que los hombres optan por disfraces divertidos o, como se ha mencionado previamente, de mujer, muchas chicas se decantan por disfraces… “sexys”. Es decir, se ponen la ropa que durante el resto del año no se atreven por los prejuicios de la sociedad moderna. Una minifalda azul y una blusa azul es “Policía puta”; una minifalda roja y una camisa roja es de “bombera puta”; una minifalda verde y una camisa verde es de “gnomo puta”… el problema de esta práctica es que en ciudades como Bilbao en febrero puedes coger una pulmonía por asomar la cabeza por la ventana, así que necesitarás encontrar formas de compensar el calor (y si lo que se te ocurre es con un hombre, en Bilbao lo tienes claro).

Creatividad post carnavales: Yo me muero de la rabia. Los días siguientes a carnavales es cuando se te ocurren todas las ideas gloriosas de disfraces. Ideas que no aparecen antes. Entonces te concentras para que tu cerebro las almacene en ese lugar especial de “ideas para carnavales” que nunca (pero NUNCA) vuelve a aparecer para estas fechas. Este almacén desaparece aproximadamente para noviembre, para que durante diciembre y enero no se te ocurra nada y te tengas que disfrazar…de Pitufo.

Cómo ligan los vascos

“En Euskadi no se folla” era el lema de un programa de humor vasco llamado Vaya Semanita. La culpa de esta característica negativa de nuestro país era de las mujeres. El programa dejaba a las mujeres como frías, estrechas, exigentes, aburridas y que, antes que un vasco, preferirán a los extranjeros (oh…wait!).

Este post es para defender a las mujeres vascas. No somos tan frías, tan estrechas y demás como el programa definía. Lo que sí tenemos  es personalidad. ¿Que a veces seamos un poco pesadas con los hombres?Puede ser, sí. Pero es por la metodología que ellos aplican al cortejo.

La táctica más utilizada es la denominada “Hable con mi representante”. Todos los grupos compuestos por hombres tienen uno que destaca por su labia y (según  él cree) por su belleza. Es por ello por lo que se siente en la obligación moral de ayudar a sus amigos con la seducción. ¿Aconsejándoles? ¿ Subiéndoles la autoestima para que se atrevan? No. La misión de los RRPP es ir a donde la chica en cuestión, irrumpirla  de su baile, agarrarla del brazo y decirla:

-Hola, ¿ves a mi amigo?¿El de la camiseta roja?Le molas, ¿quieres enrollarte con él?.

Lo sé, ante tanto romanticismo, elegancia y saber estar es complicado entender por qué las mujeres somos cortantes.

Cómo se ve a si mismo el RRPP.

Muy posiblemente le gustes a ese chico en concreto pero el RRPP usa esa excusa para conocer a mujeres para sus amigos y, obviamente para él. Todos te miran y esperan tu reacción. Para probarte, suelen presentar al menos agraciado físicamente.

CUIDADO, es importante utilizar la respuesta adecuada porque sino, el acoso será más largo. Después de año de observación y/o test empírico, sé que dos respuestas no valen.

Caso A:  “Es que tengo novio”. Craso error. La respuesta del RRPP será “Bueno pero no está, así que igual te mereces alguien mejor, que esté contigo contigo siempre”. FAIL.

Caso B: “Es que soy lesbiana”Peor. Mucho peor. Ahora la mujer va a ser no solo un ligue,sino un reto. Ante esta respuesta, una avalancha de preguntas morbosas serán preguntadas para terminar con un “¿y no te apetece probar con un hombre?.

La respuesta óptima es “Si tanto le gusto, tendría que venir él. Ahora ni él ni tú tenéis opciones”. Como los RRPP no están acostumbrados a una respuesta así necesitan reflexionar su siguiente movimiento, pero para entonces la chica tiene que aprovechar e irse.

Otra técnica usada es que directamente el macho agarra a la hembra del brazo y éste le cuenta su vida. No es lo más común y también hay que decir que es la técnica desesperada, aplicada a las 4 de la mañana, cuando el hombre está ebrio.  Tienden a dar muchos abrazos, por eso esta técnica se denomina “El oso cachondo”. Cuidado con estos casos porque muchas veces, ante el rechazo, su frustración estalla y se enfadan, diciendo cosas como “Pues tú te lo pierdes”, “Tampoco eres para tanto”.

Son pocos los que se atreven a agarrar a una mujer del brazo y besarla directamente. Tiene que estar muy borracho, muy desesperado o tener ADN de otro lugar.

Mujeres, os animo a contar vuestras experiencias para poder crear un marco teórico que explique estos fenómenos citados.

Y a los chilenos que leen este blog, (que son la mayoría de mis lectores)… reíros, que tengo para todos… podéis adivinar de qué hablaré en la siguiente entrega.

Fiestas de Basauri

Siento el abandono del blog pero la primera semana en Bilbao ha estado cargada de encuentros, reecuentros y la ansiada vuelta al cole.

Hoy quería hablar sobre una de las tradiciones más respetadas y apreciadas por los vascos: las fiestas de los pueblos. Todos los pueblos, e incluso algunos barrios, tienen un patrón al que honrar. Y qué mejor forma que con una semana (o dos) de celebraciones, repletas de elixires de dioses, alimentos que iluminan el alma y actividades de todo tipo. Es algo que se hace en casi todo el Estado español, pero los vascos lo tenemos marcado a fuego(te).

Evidentemente, todos dicen que las mejores fiestas son las de su municipio. Pero en una escala donde haya algún atisbo de objetividad, las mejores fiestas de Bizkaia son las de Bilbao (100% objetivo) y, muy seguidas, las fiestas de Basauri. Lo de Basauri yo creo que tiene una explicación: son las últimas fiestas de la ronda del año, siendo las de Orduña las primeras, y es una forma de despedir el verano y el jolgorio.

Ya que este año solo he tenido las fiestas de Orduña (sin contar, cómo no, las fiestas de Bilbao chilenas), tenía muchas ganas de disfrutar con la cuadrilla de este fin de semana.

Lo primero de todo es hacerse con un porrón, un recipiente de cristal (sí,sí de cristal, super seguro), el cual se va rellenando en  los locales organizados por las cuadrillas de Basauri.

Porrón típico. La gracia es que cuánto más has bebido, más complicado es apuntar bien para que todo el contenido no acabe en la ropa o, como en mi caso, en el pelo.

 

Además de rellenar el porrón, ponen música y uno baila o lo da todo (según el estado etílico). Ahora bien, a un local solo se va a beber zurracapote.

¿Qué es el zurracapote?…buena pregunta. La verdad es que nadie lo sabe, salvo los miembros de las cuadrillas de Basauri que gestionan las lonjas. Además, el contenido varía según la cuadrilla. Se intuye el vino tinto (por decir algo, porque no creo que llegue a los estándares del Ministerio de Salud) pero a partir de ahí solo se puede especular. Canela, limón, vozca, naranja… y otros líquidos que son expulsados por el humano desde distintos… ángulos.

Pero que el zurracapate no os detenga a la hora de ir a estas fiestas. Todo el mundo está de buen humor, lo pasa bien, encuentras a amigos, hay verbenas con grupos pachangueros de dudosa calidad y los del pueblo lucen orgullosos sus trajes típicos (los que no somos de Basauri usamos el traje típico de todo Euskadi).

Todavía queda este fin de semana…tengo que reflexionar y analizar si mi estómago está preparado para otra ronda.

 

Sobreviví al 18

Hoy 19 de septiembre puedo decir orgullosa que sobreviví a las fiestas patrias chilenas. A pesar de lo dicho en el post anterior de que son similares a las fiestas de Bilbao, mi estómago se ha visto dañado ante tanta cantidad de comida. Escribo estas palabras desde la cama, con la sensación de que en el estómago hay un concierto de cueca brava. Pero, aún así, me lo he pasado genial.

El viernes estuvimos en la Fonda Minera, la que organiza el departamento de ingeniería en minas de la Universidad de Chile. Menos mal que mi amigo César nos compró las entradas el día antes porque pasaron de 1500 pesos a 5000 y terminaron agotadas. Habían traído como presentador al Guaton Salinas y a un grupo bastante bueno de la uni de cumbia y así. Con la entrada te daban una chicha gratis pero era tan mala, que todos dejaban el vaso apoyado en un árbol (todo muy digno). Lo demás estaba bueno y barato, sobre todo después de los piscos ingeridos.

El fin de semana lo pasamos en Talagante, con asado familiar, horas de sueño y fonda del pueblo incluido. En la fonda vimos al alcalde de la municipalidad: un hombre que para ser el representante del pueblo no sabía que a la fonda a la que acudían flaytes/canis con sus pantalones nike y sus gorras de colores indescriptibles, no pegaba su camisa blanca y traje de chaqueta negro.

El lunes nos reunimos con nuestros amigos Mati y Dani para ir a la fonda de Parque O’Higgins. La verdad es que me encantó, me pareció demasiado entretenida. Conocimos a Spiderman con barriga, que te abrazaba y luego te pedía bebida, y a Osito Gominola, con un poco sensación de perdido por la vida. Los precios variaban a medida que uno se adentraba en el parque. Al entrar, el terremoto costaba 2500. Después de un pequeño paseo vimos cómo se reducía el precio hasta que encontramos un puesto de terremotos a 1000 pesos. Era nuestro sitio, sin ninguna duda, así que allí nos asentamos y nos hicimos fuertes. Comimos absolutamente de todo: empanadas de pino, de queso, anticuchos, choripanes…¡Ah! y me compré unos pendientes a 200 pesos (40 centimos). Acabamos dandolo todo fuera de las carpas (nos pedían pagar 5 lucas para entrar y decidimos que era más barato bailar en la calle).

Ayer, con cansancio y acidez estomacal acumulado, fuimos al Estadio Nacional, en la que había otra fonda. Estupenda para las familias y gente tranquila pero yo me quedo con la de O’Higgins. Los precios eran más altos y la calidad no era mejor. Había muchos juegos y taca taca/futbolines. Tomamos un terremoto con tsunami, con chicha. Y parece ser que eso hizo que mi estómago estallara y me empezara a sentir mal. Por la noche nos reunimos con amigos para ir a la fonda de Chico Trujillo. Vimos la primera parte de Chico y Banda Conmoción. Chico Trujillo yo lo tenía muy visto de los veranos en Berlin que tocaron en Café Zapata y yo les iba a ver. Igualmente nunca decepcionan y en directo son buenísimos. Banda Conmoción, un grupo compuesto de tanta gente que ocupaba todo el escenario, resultó ser una sorpresa positiva. Pero en ese momento mi estómago no podía más y nos retiramos no demasiado tarde al hogar, con pena de perderme el carrete de la fonda, pero con demasiadas arcadas.

Y este ha sido mi primer 18. El primero de muchos, me temo.

Dejo por aquí un video de Banda Conmoción.

 

Solo puedo terminar el post diciendo…

 

¡¡VIVA CHILE,MIERDA!!

Vuelta al blog- Semana vasca

¡Vergüenza debería de darme!

La verdad es que siento mucho no haber actualizado en poco más de una semana pero si no es por tiempo, es por inspiración. Así que vuelvo a la carga y a poner un poco al día este caos.

El miércoles pasado estuvimos en el Txoko Alavés, un restaurante vasco justo enfrente de la salida de Bellas Artes. Entrar a ese local fue como ir de pintxos por Bilbao. Del restaurante hablaré en el apartado de los bares, pero voy a postear aquí algunas fotos.

Una de las cosas buenas del local, aparte de la comida, era el trato de los camareros que, a pesar de ser peruanos o cubanos, tenían ese encanto de camarero vasco que enseguida te pregunta cosas acerca de tu vida o comenta contigo las últimas noticias y partidos del Athletic. Es algo que yo al menos no he visto en Santiago. Tampoco es que me muera porque el camarero no esté interesado en mi vida pero el rollo “conversa con tu camarero mientras te tomas unos potes” tiene su gracia.

La semana siguió su linea vasca el sábado, con la celebración de las Fiestas de Bilbao en nuestro depto. Preparamos pintxos, le dimos un toque decorativo con la temática de las fiestas… incluso tuvimos Mari Jaia. La Mari Jaia es una especie de muñeca travesti de 3 metros que en Bilbao paseamos con orgullo durante nuestra semana grande, acompañándonos en nuestra incansables juergas y decadentes estados catatónicos.

He aquí nuestra Mari Jaia. Espero que con la imagen se entienda por qué he dicho antes “travesti”.

El último día, en plan simpáticos, quemamos a la Mari Jaia. Sí, así de agradecidos somos los vascos. Nos das alegría y te quemamos. Aunque en eso son peores los valencianos…

Volviendo a las fiestas de Bilbao chilenas, los pintxos, música vasca, una Mari Jaia comprada en Meiggs, kalimotxo, unas nociones en euskera y un karaoke hicieron que hubiéramos una buena noche. En el caso de los pintxos, ayudaron a que la mañana siguiente también fuera buena porque nos salvó de lo que podría denominarse “The Big Hangover”. Comentar una anécdota que parece que le marcó a mi querido compañero de pega y amigo Mati. Durante el karaoke, momento en el que estábamos a fuego/on fire alguien tocó la puerta. Abrimos y era un chaval, algo perdido en la vida que le apetecía hablar y, si había suerte, colarse en la fiesta. El colega no tuvo suerte. Fin de la historia (no era muy apasionante, lo siento). Mi reflexión es la siguiente: ¿En qué momento de tu vida decides que es buena idea tocar al timbre de tu vecino, el cual está atormentando a todo el vecindario con su voz en el karaoke, e intentas colarte en la fiesta? Son las clásicas respuestas que solo el Señor tiene. Mientras el lector reflexiona acerca de esta nueva filosofía de vida, voy a dejar algunas fotos.

Desde aquí agradecer a todos los que vinisteis, por ayudarme a tener un trocito de mi añorado Bilbao durante unas horas. Fue muy bonito, muchas gracias. Especial agradecimiento, cómo no, al chef de los pintxos y al hombre más maravilloso del mundo. Sin ti nada de esto se hubiera dado.

P.D. Parecerá contradictorio teniendo en cuenta que hace una semana que no escribo pero estoy replanteándome seriamente seguir con el blog tras mi vuelta a Bilbao y, además, hablar de otras cosas que no sea turismo. Algo así como un diario. Se admiten sugerencias, críticas y/o amenazas para que no se lleve a cabo este propósito mio.

Esta imagen no tiene nada que ver con el post pero me parece demasiado genial para no explotarla.

Macro actualización

Ha sido una semana de locos y he tenido absolutamente abandonado el blog, lo sé. Espero que mis lectores habituales me perdonen…qué descaro el mio!!Pero es que desde el sábado pasado, mi vida en Chile ha cambiado (mejor dicho, mi vida en general ha cambiado).

El sábado por la tarde estuve en Pomaire con mi familia política. Pomaire es un pueblo muy pequeñito, típico chileno, rural y con muchas tiendas en las que vendían artesanía chilena. Todo en general era muy barato, demasiado. El valor del trabajo no se aplica en el precio, no como en Europa, que cuando en un puestito pone la palabra “Artesanía” necesitamos donar un riñón para poder pagar un plato de decoración. Hay dos cosas típicas de Chile que se venden en Pomaire. Una es el chanchito (cerdo)

Y otra es el indio pícaro (que es demasiado)

La gracia es que tú levantas la cabeza y la figura se estira y al indio se le ve…el… (por eso se le llama indio pícaro).

También compramos dulces típicos chilenos como palmera y así. Tampoco necesitamos comprar mucho porque en la casa había mil dulces chilenos diferentes como cuchifrines, tortas, pastel de chocolate con dulce de leche…

Al día siguiente viví la escena más rocambolesca/friki pero a la vez romántica de mi vida. Madrugué para ir al aeropuerto a buscar a lo que aquí en Chile se le llama…pololo. O lo que en Bilbao le llamamos el chico, mozo, novio. Hasta ahí todo normal. Lo anormal era que nos conocimos en persona ese día. Aunque no hicieron falta más de 3 minutos para que pasamos de ser dos desconocidos físicamente a tener un feeling que nunca antes había tenido con nadie. No puedo explicar lo afortunada que me siento de haberle encontrado. Y hasta aquí la parte cursi.

El domingo por la tarde visitamos Talagante y Peñaflor, otros dos pueblos, cercanos a Santiago, rurales también. Así que el fin de semana fue descubrir el verdadero Chile, no el que pretende aparentar lo que no es y parecerse a Europa sino el auténtico, el que acepta ser Latinoamérica.

El martes fui al trabajo, como una mujer hecha y derecha, y por la noche fui con mi pololo al Rincón Brasilero, un restaurante donde te preparaban carne (muy hecha…) y te iban sirviendo todo lo que querías. Además tenía su apartado de buffet de ensaladas, ideal para cuando te entra el momento de remordimiento. Por cierto, la carne acompañada por Pisco Souer te hace ver la vida de otra forma (al tercer pisco seguramente borrosa).

El miércoles cenamos con unos amigos en el Domino’s otra de las cosas típicas, los italianos con churrasco. Del jueves me encantaría escribir pero tengo la tremenda laguna (he estado esforzándome por saber qué hice pero no obtengo respuesta). El viernes teníamos el carrete de bienvenida de mi chico con sus amigüitos, que se alargó hasta altas horas de la noche, todos acompañados de pisco, ron y otros licores caribeños, junto a clases express de salsa, momentos de dj y conocer a mucha gente. No puedo más que repetirme y decir cómo de encantadores son los chilenos. El sábado fue un día absolutamente improductivo, el máximo movimiento fue el de ir a una tienda de sushis a comprar la comida. Aunque después de una semana de no parar, un día de ésos se agradece.

El domingo, después de dormir y hacer cosas del hogar, nos hemos ido al Mercado Central, un lugar totalmente turístico. Situado en Santiago Centro, el Mercado es un lugar con dos tipos de locales: puestos donde se vendían pescado y marisco (y en algunos casos frutas y verduras) de todos los tipos y restaurantes que cocinaban dichos pescados y mariscos.

Luego hemos ido andando hasta la entrada de Bellavista, parando en algunas ferias artesanales (puestitos hippies) y turisteando un poco (bueno, tampoco “poco”, ha sido un paseo considerable).

Y hasta aquí la actualización de hoy. Intentaré escribir todos los días, ahora que hago más cosas.