Archivo de la categoría: Fuera de Santiago

Valparaíso no es tan paraíso

Resulta que por ser una chica excelente y pasar a tener 23 añitos (pero sin dejar de ser un pollo), nos fuimos a pasar el fin de semana a Valparaíso. Se preveía un fin de semana lindo, lleno de amor y esperando a que el resto del mundo siguiera al compás de nuestro amor.

comentarios para hi5, myspace y metroflog

Sí, lo sé, desde siempre me ha gustado lo elegante y distinguido.

Lo que pasa es que no todos querían que nuestro fin de semana fuera feliz. Quienes organizaron un complot en contra de nuestra romántica escapada fueron esos malvados trabajadores de Condorbus. Vayamos por partes.

Nuestro romántico bus salía de la estación Pajarito (pío pío), es decir, el medio pique porque estaba a la c****  muy lejos de nuestro hogar. Llegamos 40 minutos antes de la salida del bus, y descubrimos el caos de viajar un día en el que gran parte de los chilenos se van de vacaciones. Todos los autobuses llegan con retrasos de hasta una hora. Gente encima de gente, otra gente encima de perros vagabundos, gente encima de maletas, maletas encima de gente…creo que se entiende el concepto. Los huequitos para sentarse mientras se esperaban los buses eran sagrados y el derecho al uso del mismo había que ganárselo.

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El Power Ranger se iba a Villa Alemana y puso en práctica la “patada flamenca” para que el flaite no le quitara el sitio.

Por lo que un trabajador de la estación me contó muy elegantemente “los Pacos tienen controlao todo la estacione y usteh entiende, sheñoritah, que desconocemoh lo retraso de lo busé”. Información que evidentemente solo me sirvió para pensar con alegría y amabilidad en las familias de los carabineros situados en la estación Universidad de Santiago. Los buses llegaban, recogían a gente durante 0,38 segundos y se iban. Anunciaban por megafonía los autobuses que llegaban, los destinos, la compañía y su horario inicial. Pero después de una hora el señor encargado del altavoz…se aburrió un poco de su tarea y los buses llegaban con retraso, estaban unos segundos y se iban. Uno de esos buses no avisado que se fue sin avisar, cómo no, era el nuestro. Lo mejor de todo es que yo pregunté y me dijeron que no era el nuestro y al irse escuchamos la frase de “oh, vaya. sí era”.

El de pelos éste también iba a Valparaíso y perdió el bus. Se lo tomó un poco mal.

Conseguimos que nos devolvieran el 100% del valor del billete y compramos otro. Nos lo ofrecían (en otra compañía claro, nunca tan masocas) a las 20.50, siendo en ese momento las 19. Volvimos a casa porque, oh vaya, en la estación Pajaritos me di cuenta que había olvidado mi billetero en casa.

Como decía antes, soy un pollo.

Fuimos a casa, comprobamos que nuestro perrito seguía vivo, metí el billetero en la cartera y volvimos corriendo a la estación. Creo que sobra decir que por poco perdemos el bus hacia Valparaíso…

Durante el fin de semana, descubrimos un Valparaíso que ni Camilo ni yo conocíamos. Camilo, como buen shileno, había disfrutado de los refinados Año nuevo que la ciudad celebra y no conocía la ciudad demasiado. Por mi parte, solo había estado unas horas, en las que subimos TODO el cerro hasta llegar a La Sebastiana y descubrir que había un colectivo que hacía el mismo recorrido por 300 pesos. Después de ese estrés al que fuimos sometidos, fuimos a Viña a por una chorrillana.

Con una clasificación absolutamente simplista, dividimos la ciudad en dos sectores: la del puerto, que es bastante fea y la de los cerros, que es más bonita pero requiere subir demasiadas cuestas. Lo del puerto no creo que se pueda excusar con la actividad pesquera, porque otras ciudades con la misma actividad no tienen ese aspecto. Me temo que la municipalidad debería invertir más dinero en su ciudad, la cual tiene demasiado potencial.

Uno de los grandes chascos del viaje fue el J Cruz. Es un local histórico de Valparaíso ya que es el lugar donde se creó la chorrillana. Para mi esta información determinó el amor ciego que sentí por el local. Almorzamos ahí el día de mi cumpleaños y, francamente, diría que es de las peores chorrillanas que he comido en la vida. Ni las papas, ni la carne eran buenas, lo que es la base de este plato que yo amo. El lugar es como para ir, si a uno le gustan los lugares variopintos en los que se cuelgan fotos tamaño carnet o cédulas de identidad que la gente olvida en el local, o si le gustan leer mensajes en la mesa del estilo “Familia Vergara estuvo aquí. Vinimos de Valdivia” o “la vida es una lenteja, o la tomas o la dejas”.

Tras la chorrillana, dimos un paseo en barco. Esperábamos algo serio, casi que con picoteo y música en vivo. Pero nuestra alternativa fue una lancha, en la que se saltaba la normativa de aforo, habiendo un 250% más personas de lo permitido y peleando por el chaleco salvavidas. Chaleco que en este barco previmos necesario.

No alcanzaron a coger chaleco salvavidas. Mala suerte.

Hay que decir que cenamos un churrasquito muy bueno en un sucuchito (¡dónde mejor!) y el día terminó en un barcito con una chelas y rosas.

El domingo huimos de Valparaíso y nos echamos en la playa de Viña. Pero no duramos ni una hora del calor que hacia así que, paseo y vuelta al hostal a recoger nuestros bultos y a casa, a abrazar a nuestra Porochecha.

Si exagero con mi percepción de Valpo, lo siento, pero quizá necesitemos un guía la siguiente vez. Voluntarios, pónganse en contacto.

Mi machucamiento y Don César

Si en el otro post hablaba de cómo iba superando mis dificultades en el gimnasio, hoy tengo que hablar de una de las batallas perdidas.

El otro día fui a pilates todo feliz (bueno, todo lo feliz que alguien puede ir a una clase de autotortura) y en uno de los ejercicios no sé qué hice con la mancuerna que me empezó a doler el hombro izquierdo. “Bah, no será nada” pensé con la mentalidad de bilbaína que me caracteriza, y seguí mi vida.

Con tanta tranquilidad seguí con mi vida que al día siguiente tenía un paseo con la fundación con la que colaboro, Fundación Amigos Por Siempre, al Cajón del Maipo. Lo pasamos muy bien pero mi desconocida en ese momento lesión quizá no gozó tanto con los pesos que cargué. No contenta con el día en el Cajón, volví a Santiago y salí a carretear.

Lunes y martes volví al gimnasio pero con mucho dolor muscular y, sobre todo, con un pinchazo en el hombro izquierdo. El jueves ya no podía más y me puse en contacto con el papa de Camilo que es médico, y después de hacer una serie de movimientos en la casa me dijo que tenía un pinzamiento en el hombro izquierdo. Necesitaba reposo y un cabestrillo, lo cual de glamuroso no tiene mucho.

El fin de semana ha sido de mucho regaloneo con mi familia chilena, de acompañar a mi pololo a votar (friki hasta lesionada) y sobre todo de conocer a un gran personaje: Don César. No confundir a Don César con El César, amigo y compañero de batallas.

Don César es un señor que tiene una consulta en San Bernardo. Él es maso terapeuta, que como él explica (con mucha frecuencia) es la terapia que se hace con las manos para solucionar lesiones, tendones montados y cosas del estilo. Ahora bien, no hace masajes y le ofende mucho que le confundan con un masajista. Don César dice que los masajistas en Chile no tienen ni idea. Bueno, ni los masajistas, ni los médicos, ni los traumatólogos, ni los cirujanos… es algo antisistema y no tiene pelos en la lengua para criticar. También cuenta sus innumerables logros, haciendo que pacientes en silla de ruedas salgan a trotar. Puede que sea un personaje pero este señor demostró conmigo que definitivamente sapbeeee! Me miró un poco por encima y me dijo que tenía [inserte nombres de tendones y huesos] fuera y con cuatro movimientos me los metió todos (….MALPENSADOS!). Si alguien quiere el dato de Don César, que lo pida en los comentarios.

Así que nada, reposo, pastillas y dos semanas sin pilates. Pero esto no ha acabado, maldito gimnasio. La venganza será terrible…MUAJAJAJAJAAJJA

Por Porota y todos los perros abandonados

Mi idea era retomar el blog con mi experiencia en el Litoral de los Poetas y mi fin de semana largo de desenfreno con mis primos políticos. Pero ayer pasó algo que necesito contar.

Resulta que estábamos sentados en la terraza de la casa que habíamos alquilado, hablando  ,tomando unas cervezas y disfrutando del sol cuando nos dimos cuenta que alguien aparcaba el coche en la carretera, en la acera frente a la nuestra.  Sale, mira hacia los lados, saca una bolsa, saca un papel, mete la bolsa, da una vuelta, habla por el móvil/celular…y cuando cree que nadie le está mirando, saca un cachorro, lo deja en el suelo y arranca el coche. El cachorro se queda frente nuestra casa, en el lado de la carretera que casualmente da hacia un acantilado. No creo que haga falta decir que este señor es un soberano $/(%&·*#@ y que ese acto demuestra en él crueldad, cobardía y bajeza moral.

Después de pensarlo decidimos traerlo a Santiago para buscarle una nueva familia. El cambio que ha dado de un día a otro es abismal, ha pasado de dar solo dos pasos y temblar a salir a jugar con nosotros al parque del lado de nuestra casa.

Aquí Porota. Se supone que era Poroto pero resulta que es hembra.

Porota y su elegante camita improvisada a base de una caja de cervezas.

A pesar de haber mejorado ampliamente, Porota sigue sintiendo picores, tiene algo de miedo y cuando empieza a quedarse dormida es como si tuviera pesadillas, porque llora y da patadas.

¿Qué hubiera pasado ni se hubiera quedado allí? Que no hubiera durado otro día más. El veterinario en Santiago le ha dado un producto para despiojarle, porque tiene tanta cantidad de garrapatas que no tenía fuerzas para andar. Además de otros detalles que me voy a reservar porque no son especialmente agradables.

Me pregunto yo, si no quieres un perro , ¿para qué lo compras? El maltrato animal es cruel no solo por el maltrato en si sino porque el hombre se aprovecha de su superioridad para hacerlo.

Desgraciadamente hay otros perros en la situación inicial de Porota que no van a tener la misma suerte. Especialmente en Chile, donde se estima que hay un millón de lo que llaman “perros vagos”, es decir, de perros abandonados. Un país con un millón de perros abandonados y 18 de habitantes.

Los perros vagos en Chile son un problema para el funcionamiento de las ciudades y pueblos, motivo por el que las municipalidades actúan. Sin embargo, creo que habría que hacer una reflexión más profunda, intentando responder el “¿por qué abandonar un perro?”, “¿Qué puede tener alguien en su alma para no tener reparo en dejar que un ser muera lentamente?”, “¿Por qué ser tan egoístas y despreocupados?”, “¿Por qué ser tan crueles y cobardes?”.

Tips para sobrevivir en San Pedro de Atacama

Todo lo que hayan leído o visto en TV o internet de San Pedro no es nada en comparación a lo que realmente es. Si bien está masificado y el pueblo no da para mucho más, las zonas de alrededor tienen la capacidad de dejar sin palabras a cualquiera.

Ahora bien, a San Pedro hay que ir sabiendo, (y sabiéndolo muy bien) una frase que se convierte en mantra: Estás en mitad del desierto. Y además a 2500 metros aproximadamente sobre el nivel del mar. Osea que hace calor y la altura puede sofocar un poco.

 

Tengo entendido que Charizar pasó calor en San Pedro.

Aquí van unos datos para sobrevivir y disfrutar de lo maravilloso que es San Pedro. Es una recopilación de consejos que a mi me dieron antes más lo que yo allí aprendí sobre la marcha.

-Apunamiento: En la zona, le dicen apunamiento a la sensación de malestar que genera a alguien que no está acostumbrado a la altura. Para que nos hagamos una idea, estuve buscando datos y, si San Pedro está sobre los 2500 metros, Bilbao está sobre…los 19 metros. Ya notaba ciertos cambios en mi piel en Santiago, que está sobre los 800 metros. ¿Cuáles son los males del apunamiento? Mareos, dolor de cabeza, dificultades para respirar…hasta acabar en el desmayo.

En San Pedro. Milú, el perrito, lleva el hueso de un gringo que se desmayo.

¿Qué hacer para no convertirse en ese gringo de la imagen?

Primero, no correr ni hacer actividades muy pesadas. Si haces el intento, verás que al de dos zancadas no puedes respirar (por otra parte es lo que me pasa a mi corriendo al nivel del mar pero bueno). Respirar muy profundo y muy lento, por eso de que a esa altura no hay tanto oxígeno. En cuanto a pócimas secretas… agua, mucho agua (lo que puedas de agua teniendo en cuenta que estás en el DESIERTO), zumo de piña, carbohidratos…y, mi favorito, hojas de coca. Las hojas de coca, que en San Pedro se pueden comprar en cualquier tienda de artesanía y souvenirs, se puede tomar de dos formas: en infusión y masticándola, como los pueblos originarios de la zona. Más efectivo es masticándola pero parece ser que luego tienes energía para no parar en todo el día…y en toda la noche.

Toda mi infancia pensando qué podría tener la pócima secreta de los galos para darme cuenta que la receta la recibió de un congreso internacional de druidas.

-Cremitas: Aquí hasta el más machote entre los machotes, el vikingo más rudo, el pelotari más fuerte y el minero más salvaje, tienen que echarse crema hidratante, especialmente en la cara.

Vikingos escondiéndose de sus mujeres para que no les den crema.

Fuera de bromas, la importancia de tener la piel hidratada y protegida está infravalorada. A tanta altura, la piel se seca, está más sensible y duele. Además, al ser el DESIERTO más seco del mundo, la sensación térmica quizá no es tan alta, pero el sol pega y pega bien y las facilidades de quemarte son incalculables… sino que se lo digan a mi hombro que todavía se está despellejando.

-Agua: El agua es cara por motivos evidentes (DESIERTO) y el agua de la llave tiene cosas tan sanotas como alquitrán, así que no es una opción. Si el viaje es Calama – San Pedro recomiendan comprar el agua en Calama (tampoco es que sea la ciudad más barata de Chile). Eso es a gusto de cada uno. Pueden tener suerte y encontrar 5 litros por 1500 pesos (2,25 euros) aunque quizá sea por viajar en temporada baja.

Lo que sí, por respeto a la gente local, si usan en los hostales agua para cocinar, ducharse (sí,por favor), lavar, etc. no malgastarla. Es algo que a ellos les duele y personalmente lo entiendo.

-Tours: La verdad es que todos los tours valen la pena, entonces es una cuestión del presupuesto de cada uno. La comodidad de ir con un guía en una furgoneta es incuestionable, pero hay sitios donde se puede llegar con bici. En cuanto a precios y demás, lo mejor es el primer día recorrerse las oficinas que están en la calle Caracoles, negociar un poquitín y organizarse. En nuestro caso, las experiencias de los tours fue positiva, porque mezclamos dos agencias que se convirtieron en tres. Yo recomiendo “Visión Atacameña”, en la que nos toco en dos tours a un guía que se llama Álvaro, un hombre demasiado simpático y que conocía bien el terreno y puede contar mil anécdotas. Otro tour genial fue el de los Geyser del Tatio acompañados por un guía de lo más cañero, que se llamaba Pablo y trabajaba para Cumbre 6000. Si vuelvo a San Pedro, iré a donde este señor, sin pelos en la lengua, que sabía mucho de muchas cosas y con una filosofía de vida muy interesante.

-Hostales: San Pedro en cuanto alojamiento es muy caro. Por una habitación de matrimonio en cualquier hostal muy normalito se paga 32.000 pesos (48 euros) la noche. En esta cuestión solo puedo recomendar nuestro hostal y nuestro genial anfitrión. El hostal Likancabur en la calle Toconoao, a 2 pasos de la calle Caracoles y a Pedro, su dueño, que es demasiado crack. Nos hizo un descuento interesante y como estuvimos 5 noches, pudimos hablar mucho con él. Hasta nos acercó en coche al pueblo de al lado porque servidora quería sacarse una foto con una llama…gracias a Pedro, mi sueño se cumplió.

Mi mayor temor. Ser rechazada por una llama. Trauma infantil.

Por lo demás, solo puedo decir que San Pedro es realmente para disfrutarlo. Y así sea por mucho tiempo.

Análisis de las fondas

He tardado en postear debido a lo intenso de las fiestas patrias, pero ya hemos vuelto.

Para celebrar la independencia del país de manos de esos…españoles, los chilenos montan una serie de carpas de plástico donde se vende comida y bebida sin descanso. Estas carpas se llaman fondas. Los vascos tenemos algo similar, las txosnas. La gran diferencia que yo vi con las txosnas de mi tierra es que sencillamente en éstas no se paga la entrada…

“Escándalo” que diría el más grande.

Las fondas se reúnen en espacios como plazas y parques. Es decir, cada zona tiene su parque con un conjunto de fondas. A este conjunto de fondas se le llama…fonda.

Depende de la localización de la fonda se pueden encontrar gente de un tipo u otro. Aquí entra en juego una parte de la idiosincrasia chilena: las clases sociales. La redacción de “Desde Santiago con amor” ha tenido oportunidad de visitar varios tipos de fondas para constatar este hecho. También para comer empanadas y beber terremotos hasta el infinito, pero eso es lo de menos.

-Fonda del Parque O’Higgins: El año pasado me encantó descubrir el real Chile que te ofrece el Parque O’Higgins. Analizándolo, creo que me encantó como efecto secundario de los terremotos ingeridos. Este año, al no tener tantos terremotos en mi ser no pude percibir la sutileza y la elegancia que envuelve la fonda. Para entrar en las fondas de la fonda (¿se va entendiendo?) hay que pagar una media de 15.000 pesos chilenos la entrada, lo que al cambio son 22,04 euros. Hay que añadirle a esa entrada el gasto que se genere dentro (¿Alguien dijo entrada CON algo incluido?). Que las fondas tengan este precio hace que los puestos de alrededor de las fondas (que no son fondas) inflen sus precios, pagando 2300 pesos por una empanada que la semana siguiente cuesta 800.

¿Por qué la gente paga esos precios para entrar a las fondas?¿Por los espectáculos?¿Por la comida?No. Es por seguridad. En los alrededores de las fondas podemos encontrar señores que llevan desde la apertura del parque bebiendo terremotos, chica, cerveza, loquesurja… ya las 19,00 luchan con las barras de los anticuchos. Sin olvidar los carteristas que aprovechan la gran aglomeración que se genera para levantarte la cartera, el móvil, las llaves, la abuela, etc.

Apertura de la Yein Fonda, la fonda oficial, la cual estuvo a punto de no formar parte de la fiesta por carencias en higiene.

-Fonda Zapateando con Chico en el Chimkowe: Todas mis expectativas puestas en esta fonda…y todas se cumplieron. El año pasado también estuve, pero una chica que me tomé previamente en Estadio Nacional hizo que disfrutara más en el baño que en la pista de baile. Esta fonda la dirige el grupo Chico Trujillo, del que soy fan desde que los vi en Berlin en el 2008. Junto a ellos, la noche que fuimos tocó Banda Conmoción, un grupo peruano cuyo nombre no me acuerdo y un grupo de cueca. No nos podemos olvidar de la estelar actuación de Katiuska Molotov, que robó a todo el público el corazón… y las ganas de comer en una semana.

No era el vestido que llevaba pero sirve como referencia.

En cuanto a los precios…la entrada ya era más cara que el año pasado (de 6000 a 9000 pesos). Pero los precios de las bebidas y de la comida no eran abusivos. Pero nada regalado, claro.

-Fonda del parque Inés de Suárez: Breve mención porque la verdad es que…no entramos. La entrada al recinto de las fondas era de 2700 pesos, precio que puede merecer la pena para pasar una tarde pero no para buscar un anticucho o una empanada para comer, que era nuestro caso. La fila para entrar a la fonda era…grosera (quizá nos perdimos la fonda de nuestra vida). Frente a la zona de pago, había un apartado con puestitos, todos ellos de artesanía. Es decir, si hubiéramos comido algo de ahí tendría que haber sido miel y vino. Eso o un poncho de lana de llama.

Echa de menos a su primo al que le han esquilado para hacer un gorrito y venderlo en Inés de Suárez.

-Fonda de Talagante y la fonda de Buín: De este 18, sin ninguna duda mis favoritas. La de Talagante tiene precios populares y para toda la familia. Nosotros fuimos el propio 18, después del desfile de todas las asociaciones, equipos, corales, moteros y huasos del pueblo. Era lo suficientemente grande para que no se dieran grandes aglomeraciones (teniendo en cuenta también la población de Talagante) y lo suficientemente recogida para que no dieras mil vueltas para encontrar un choripan. La fonda de Buín, sin embargo, iba más allá. Los nombres de las fondas eran fruto de un trabajo de marketing del más alto nivel con ejemplos como “El señor de los terremotos”, “Tení la care de cueca”, “La taberna de Moe”, “Lost Chica”… es decir, una elegante fusión entre lo moderno y lo tradicional. Reggeaton solapando cueca y carreras chilenas, que descubrí que no dejaban de ser carreras de caballos. El presentador era un pasional, un impulsivo, hasta el punto en el que anunciaba un tipo de prueba que no correspondía.

Propietario de la fonda más popular de Buín, la Fonda Pablo Es Tomar. Él es Don Pablo. Cualquier parecido a Torrente es pura coincidencia. 

Creo que sobra decir que en estas fondas se come excelente y se beben los mejores terremotos.

Conclusión: El 18 es una fiesta del pueblo para el pueblo, así que la mejor forma de disfrutarla es en los pueblos, donde todos van a las mismas fondas, sin importar la clase social, el apellido o la formación académica. El resto son tonterías.

CHI CHI CHI LE LE LE VIVA CHILE!

El asado chileno

¿Qué hay más chileno que un asado para el 18?

Para celebrar el inicio de las fiestas patrias, he podido disfrutar uno de los planes clásicos de los chilenos…los asados.

Los asados son reuniones sociales, en los que las familias y los grupos de amigos se reencuentran y, con la excusa de la celebración, comparten juntos el tiempo que el resto del año no han podido dedicar. Todo es amor y felicidad.

(Julie Andrews corriendo después de un asado, para bajar un poco la carne)

Bueno, puede que esa sea la teoría. Pero otro motivo para los asados es tener la excusa de comer como si el mañana ni el colesterol existieran. Además, entre todos se potencian con frases como “Hoy es un día especial”, “Ya, mañana voy al gimnasio” y “Tampoco hay tanta comida, mira cuantos somos”. Sin olvidar que el asado no va acompañado de agua, sino de vino o cerveza al por mayor. Eso sí que no puede sobrar.

El personaje clave de estos actos es sin duda el asador, el cocinero. De él depende la felicidad del resto, no solo comiendo sino sintiendo que la inversión económica hecha en el asado ha merecido la pena. Es por ello por lo que, a pesar de estar bien cuidados(“Oye, ¿te traigo una chela, weon?”), viven bajo presión. Situación que le puede generar angustia.

(Este weon cagó el asado de este año…)

Como un obstáculo más al que se enfrenta el asador es sin duda al comentarista de asados. Un asadorologo, de la ciencia de la asadorología. El concepto que se acerca en español es el de “tocapelotas” y en chileno “el weon hinchawea”. Tiene que comentar TODO lo que el asador hace, generalmente desde el punto de vista negativo con cosas como “esa longaniza ya está casi quemada,weon”. De todas formas, el asadorologo tiene que andar con cuidado porque no hay que olvidar que el asador está provisto de cuchillos.

(El Zorro aprendió a usar la espada porque siempre le tocaba hacer asados y aguantó a muchos asadorologos.)

Si hay algo que da cierta lástima en un asado son las ensaladas. Siempre hay quien las propone, pensando en el amigo vegetariano o en la operación bikini 2050. Lo que pasa es que al final es de lo que más sobra. Suele darse quien come por eso de que la cebolla ayuda a eliminar la grasa. Pero no deja de ser un puente para seguir comiendo carne. La ensalada queda relegada a un segundo plano. Si se hace, porque en muchas ocasiones la ensalada es un plato criticado, especialmente desde el espectro masculino. Da la sensación de que la ensalada les robará su virilidad y su hombría, como los Teletubbies o las cremas hidratantes. ¿O acaso alguien ha visto a un vikingo tomate?

(Vikingos por Santiago, buscando asados sin ensaladas)

El 18 es la excusa para ir a no uno, sino varios asados. Lo siento, arterias.

¿Os gustan los asados?¿Usáis más cosas que carne?¿Hay algún personaje más en estos eventos?

 

Sobreviví al 18

Hoy 19 de septiembre puedo decir orgullosa que sobreviví a las fiestas patrias chilenas. A pesar de lo dicho en el post anterior de que son similares a las fiestas de Bilbao, mi estómago se ha visto dañado ante tanta cantidad de comida. Escribo estas palabras desde la cama, con la sensación de que en el estómago hay un concierto de cueca brava. Pero, aún así, me lo he pasado genial.

El viernes estuvimos en la Fonda Minera, la que organiza el departamento de ingeniería en minas de la Universidad de Chile. Menos mal que mi amigo César nos compró las entradas el día antes porque pasaron de 1500 pesos a 5000 y terminaron agotadas. Habían traído como presentador al Guaton Salinas y a un grupo bastante bueno de la uni de cumbia y así. Con la entrada te daban una chicha gratis pero era tan mala, que todos dejaban el vaso apoyado en un árbol (todo muy digno). Lo demás estaba bueno y barato, sobre todo después de los piscos ingeridos.

El fin de semana lo pasamos en Talagante, con asado familiar, horas de sueño y fonda del pueblo incluido. En la fonda vimos al alcalde de la municipalidad: un hombre que para ser el representante del pueblo no sabía que a la fonda a la que acudían flaytes/canis con sus pantalones nike y sus gorras de colores indescriptibles, no pegaba su camisa blanca y traje de chaqueta negro.

El lunes nos reunimos con nuestros amigos Mati y Dani para ir a la fonda de Parque O’Higgins. La verdad es que me encantó, me pareció demasiado entretenida. Conocimos a Spiderman con barriga, que te abrazaba y luego te pedía bebida, y a Osito Gominola, con un poco sensación de perdido por la vida. Los precios variaban a medida que uno se adentraba en el parque. Al entrar, el terremoto costaba 2500. Después de un pequeño paseo vimos cómo se reducía el precio hasta que encontramos un puesto de terremotos a 1000 pesos. Era nuestro sitio, sin ninguna duda, así que allí nos asentamos y nos hicimos fuertes. Comimos absolutamente de todo: empanadas de pino, de queso, anticuchos, choripanes…¡Ah! y me compré unos pendientes a 200 pesos (40 centimos). Acabamos dandolo todo fuera de las carpas (nos pedían pagar 5 lucas para entrar y decidimos que era más barato bailar en la calle).

Ayer, con cansancio y acidez estomacal acumulado, fuimos al Estadio Nacional, en la que había otra fonda. Estupenda para las familias y gente tranquila pero yo me quedo con la de O’Higgins. Los precios eran más altos y la calidad no era mejor. Había muchos juegos y taca taca/futbolines. Tomamos un terremoto con tsunami, con chicha. Y parece ser que eso hizo que mi estómago estallara y me empezara a sentir mal. Por la noche nos reunimos con amigos para ir a la fonda de Chico Trujillo. Vimos la primera parte de Chico y Banda Conmoción. Chico Trujillo yo lo tenía muy visto de los veranos en Berlin que tocaron en Café Zapata y yo les iba a ver. Igualmente nunca decepcionan y en directo son buenísimos. Banda Conmoción, un grupo compuesto de tanta gente que ocupaba todo el escenario, resultó ser una sorpresa positiva. Pero en ese momento mi estómago no podía más y nos retiramos no demasiado tarde al hogar, con pena de perderme el carrete de la fonda, pero con demasiadas arcadas.

Y este ha sido mi primer 18. El primero de muchos, me temo.

Dejo por aquí un video de Banda Conmoción.

 

Solo puedo terminar el post diciendo…

 

¡¡VIVA CHILE,MIERDA!!

Placeres chilenos

No, no es un relato erótico ni nada similar, a pesar de tener el título de una novela romántica como

Este post habla sobre otro tipo de placer… el chocolate.

El día que hicimos el paseo rural (Post: Turismo Rural) terminamos en la casa de  una de las amigas de mi suegra. Esta amiga suya hace un chocolate artesanal impresionante, que a su vez vende en su propia tienda, todo ello en su casa. Empezó muy poco a poco cogiendo fama ahora es una de las chocolateras más importantes del país. Suministra a bodegas para sus catas, empresas…

La verdad es que en el momento en el que pruebas uno de sus bombones entiendes eso de que sea de las mejores. Es puro chocolate. Además no le hecha grasa, así que el sabor es más intenso. Hace sus propias recetas y mezclas curiosas, sobre todo con vinos. Para rematar, ella es un cielo y, a pesar de llegar tan tarde un sábado, nos atendió y nos enseñó todo.

 

También tiene miel y cremas artesanales.

Los amantes del chocolate que se apunten el dato.

Turismo rural: Viñas y Pomaire

Mi cuenta regresiva comienza, lo cual hace que me apure y me dé prisa por conocer aquello que todavía no he visto. Así que hoy tocaba turismo rural, de la mano de los suegros. La primera parada han sido unas viñas, a las que no ha habido mucho éxito al principio porque estaban cerradas y no las hemos podido ver. Ningún tipo de soborno ha permitido que los guardias nos dejaran entrar, por lo tanto las fotos son un poco estilo periodismo de investigación.

 

 

Sí, se ve que está más seco que la mojama, pero es que no es época de viñas.

Con alegría vimos que Terra Mater, una de las bodegas potentes de Chile, estaba abierta y encima con mini feria y outlet de vinos. Alegría máxima. La botella salía como a 1.500 pesos (3 euros aprox) y son demasiado buenas. El acopio de vino era necesario. También ha caído aceite de oliva y mahonesa de aceite de oliva, siguiendo la linea.

El vino que hemos comprado y que no pensamos compartir. El comunismo está muy bien pero cuando hablamos de vino chileno, cambia la cosa.

Yo tengo un padre que hubiera disfrutado como un enano en este lugar.

Después de comer, hemos descansando un rato (sí, comprar vino es agotador) y hemos visitado Pomaire. Pomaire es el pueblo que yo conocí hace dos meses con mis suegros, cuando yo no conocía a mi señor Pololo. Quizá por el romanticismo de volver al pueblo donde estuve nerviosa o porque me encantó el pueblo, pero por lo que sea volvimos. Hemos comprado artesanía y yo he sacado mil fotos.

Zampoña, un poco en memoria a las Llamosas.

Venta de ponchos.

Chanchito de greda. Ésa es la cara que se te queda después de comer un asado hecho con este aparato.

Señor que hace dos meses pedía un beso a cambio de sacarme una foto con él. Un espabilado. O un winner, según cómo se mire.

Artesanía chilena en acción.

A la vuelta a casa pasamos por una picada a por unos churrascos y a visitar a una de las mejores chocolateras de Chile…que contaré mañana con más detalle.

Tips para sobrevivir en Buenos Aires

El viaje de la semana pasada a Buenos Aires dio mucho juego, a pesar de haber sido muy corto. Aprendimos más o menos cómo desenvolvernos en la capital argentina y aquí comparto algunos de los consejos.

-Dónde alojarse: Nosotros nos alojamos en San Telmo y la verdad es que merece la pena alojarse por esa zona porque estás en la mitad de todo. Hay muchos hoteles y hostales por esas calles y muy baratos. Además, es la zona bohemia por excelencia con calles como Chile (sí, la patria siempre nos persigue) con restaurantes y bares bonitos y económicos; y la feria de San Telmo, los domingos, con cuadras y cuadras de puestos con artesanía, antigüedades , libros…que realmente merece la pena perderse en él.

-Cómo moverse: Si se es de pasear y disfrutar con ello, casi todo lo turisteable está muy cerca y se puede hacer a pata. Pero para moverse fuera del centro lo mejor es el bus, que además es muy muy barato (o al menos a mi me lo parece después de 2 meses en Santiago pagado el metro). Nosotros fuimos andando hasta el barrio La Boca desde San Telmo y la verdad es que no hay cosas para ver que merezcan la pena después de atravesar el Parque Lezama. Tampoco es que sea una zona muy recomendable para pasear. Por lo tanto, lo mejor es coger desde Lezama un bus y parar en el estadio de La Boca, que sí es algo para ver y de ahí andar a Caminito, que está al lado.

-Qué ver: Además de lo turístico (La Casa Rosada, Cabildo…) lo suyo es perderse por la ciudad. Todas las esquinas tienen algún grafiti bonito, todas las calles tienen edificios antiguos o Asambleas de Barrio…se ve mucho movimiento en las calles.

-Dónde comprar: La Calle Florida está llena de tiendas, especialmente de cuero rebajadas. Aunque ayer me dieron el chivatazo que la calle buena para comprar es Santa Fe. Pero para comprar bisutería y cosas así lo mejor son las ferias, como la de San Telmo. En el Parque Lezama también hay una feria en la que hay de todo, desde ropa de segunda mano hasta adaptadores de enchufes, pasando por libros.

-Aeropuertos: Nosotros llegamos a Jorge Newsbery y sin problema. Fue en Ezeiza donde realmente sufrimos. Si bien es cierto que el retraso de nuestro vuelo fue por niebla, la organización fue nefasta y se creó un caos tremendo. Se crearon dos filas en facturación, dividiendo a los pasajeros según sus vuelos. Pero los propios operarios del aeropuerto no sabían la distribución de las filas así que al final todas llegaban al mismo sitio. En la puerta de embarque nos enteramos que había niebla porque tuvimos acceso a internet y lo leímos en las noticias, no porque nadie del aeropuerto nos lo dijera. Pero si el de Ezeiza me pareció horrible fue porque no había visto todavía el de Mendoza. Pequeño, feo, sucio y todo amontonado. Unido a la fama de Aerolineas Argentinas, con las que parece que tienes asegurada una hora de restaso, el apartado del viaje fue de lo negativo.

Por lo tanto, lo mejor para sobrevivir en Buenos Aires es no tener estres, tener mucha paciencia y probar la carne que tienen, que es impresionante.

Buenos Aires es realmente para ver y disfrutar pero me quedo con Santiago.

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