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Una serie de casualidades

Hace unos días, leí en El Blog de Lupi la recomendación de una tienda de maquillaje en el Costanera Center con el nombre The Republic Of Beauty. Me gustaron las fotos que publicó así que me anime a pasarme a cotillear antes de que mi chico saliera de su pega, para que no tuviera que vivir ese momento.

Así que allá que me planté a la salida de la oficina, dando un paseo. Me encanta esta zona, tener el Costanera al lado es genial (que será el lugar donde pongan el primer HM de Sudamérica, motivo de alegría). Llegué y tarde mucho tiempo en encontrar la tienda. Además de por mi miopía y mi escaso uso de las gafas de contacto, si tardé tanto es porque es un centro comercial desordenado y no es lo suyo siendo gigantesco. Por fin lo encontré y he de reconocer que mi decepción fue máxima: nada de verdad merecía la pena por el precio por el que lo vendían, todo era demasiado caro. Dolida con la vida y con la industria del maquillaje di un paseo y encontré una especie de droguería/farmacia donde vendían maquillaje rebajado. Oh, gracias, Señor, por esta señal que me indicaste.

Quizá no sean cosas de MAC pero mira, la vida es así y cuando se tiene presupuesto de estudiante/practicante en el extranjero hay que hacer apaños.

Ya a la salida me encontré con mi hombre y tras dar vueltas por el Costanera fuimos al patio de comida.

Sé que la historia suena aburrida y que es irrelevante que fuéramos a cenar pero prometo que la cosa mejora (un poco).

Durante la cena, mi chico saludo a un amigo suyo. Al irnos, un desconocido nos dijo que estaba buscando gente para llenar una sala de cine y que, como eran amigos del amigo de Mr Pololo, nos invitaban a ir al cine en ese momento, a la premier de la película “Ted”. Parece ser que tenía que celebrarse en La Florida, pero tuvieron que cambiar el lugar y las vías de comunicación habían fallado, de tal forma que La Florida estaba llena y el Costanera, vació. Ni lo dudamos, entramos a la sala y nos sentamos por las primeras filas (de nuevo mi miopía). El presentador del evento era Nicolás Copano, una celebridad televisiva chilena que yo francamente, no conocía. 10 minutos más tarde de entrar nosotros, empezó la película y este hombre se sentó a mi lado. (¡¡Y YO CON ESTOS PELOS!!).

Fue una suerte porque yo quería ver la película desde que mi querido compañero Mati me enseñó el trailer.  Me encantó, no es una obra maestra pero es muy divertida. La recomiendo sin duda.

A la salida de la pelí podías sacarte fotos con el presentador con el photocall y toda la historia pero… siguiendo la filosofía de “este pollo se va volando” nos retiramos al hogar que ya era tarde.

 

Zapatos de Aurora Conejero

Ayer cometí un pecado.

Desde que llegué a Santiago y vi en el Costanera los zapatos de Aurora Conejero me enamoré. Especialmente de unos negros de cuero con tachuelas Aquello me pareció lo máximo. Pero parece que en Sudamérica no es normal que las mujeres tengan el pie de Frodo Bolson, véase

así que solo hacen hasta el 40 y no en todos los casos. Fui en varias ocasiones y los zapatos que me gustaban solo estaban en el 39. La vida no me sonreía en ese momento.

Hasta que por medio de El Blog de Lupi encontré el nombre de la diseñadora y su página web, que sin duda empecé a seguirla. Y entonces, hace unos días, vi esta imagen.

Era mi oportunidad de resarcirme tras el fracaso de mis compras previas así que después del trabajo salí corriendo hacia Escuela Militar a recoger a mi pololo (el cual no sé hasta qué punto conocía el sufrimiento que le esperaba) y de allí a la dirección que pone en el flyer. Los zapatos se vendían en un segundo piso, en una tienda que se llama “Monjitas a la moda” que por cierto tiene una ropa preciosa.

Fue complicado pero finalmente encontré unos zapatos que a pesar de ser 40, no me gangrenaban el pie. Y además son demasiado maravillosos para este mundo. Gracias a las encargadas de la tienda y a la propia diseñadora por sacarme todo lo que tenían en el número 40, creando un poco de caos, y por la paciencia infinita hacia mi y hacia mis pies.