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The return

Ha pasado mucho tiempo desde mi último post.

Más de un año en el que me ha pasado de todo y no he compartido en este cuaderno de bitácora que tengo como blog. Pero eso se va a acabar. Porque vuelve. Vuelve para satisfacer a mis seguidores, que no han parado de escribirme y pedirme que volviera.

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Celebraciones por todo el mundo al saber que vuelve “Desde Santiago, con amor”

Pero también vuelve porque realmente echaba mucho de menos escribir en este cuaderno de bitácora.

Así que vuelven todas las experiencias, reflexiones, anécdotas frikis, listas de canciones, críticas y demás para el entretenimiento de toda mi pipol.

¡Los extrañaba!

Vuelta del blog

Hoy vuelve el blog por un motivo concreto.

¿Por qué no antes?

Quizás pudo haber vuelto en marzo, cuando la redacción completa de “Desde Santiago con amor” viajó a los UESEA, más concretamente a una de sus ciudades emblemáticas, Nueva York. Ese viaje da para muchos posts, que desde luego se escribirán, pero no fue motivo de reapertura.

También pudo haber sido en mayo y junio, cuando terminé después de 4 años la carrera en la noble Universidad del País Vasco (FTS!!!!). Pero no, no dio para reabrirse.

Ni tan siquiera el verano en Europa, con encuentros y viajes, destacando el European Wild Tour con un grupo formado por dos chilenos, una francesa y una bilbaína. Escribiré varios posts sobre el tema, para quien quiera datos o tips.

Tampoco se volvió a abrir durante las gloriosas Fiestas de Bilbao, de las cuales preveo un post comparativo con el 18 actualizado.

El blog se abre ahora porque he vuelto al origen de toda esta historia.

Hoy vuelvo a escribir desde Santiago con (mucho) amor.

Así que bienvenidos otra vez.

“NO” la película

Se dice que “a la tercera va la vencida” y, después de dos intentos previos, conseguimos ir al cine a ver la película “NO”. El cine chileno está temporada está que lo tira, entre “NO” y “Stefan vs Krammer”. Ambas películas muy buenas y que la crítica pone por las nubes.

“NO” toca la fibra sensible de todos los chilenos, tanto de un lado como el otro. En 1988, con la presión internacional, Pinochet decide convocar un plebiscito para legitimar su gobierno, es decir, su dictadura. La opciones de voto eran “SÍ” o “NO”. En caso de salir voto positivo, Pinochet seguiría en el poder, mientras que si el voto ganador era el “NO”, se convocarían elecciones. La película se muestra desde el punto de vista del apartado del “NO” , en el que se contrata a un publicista externo de la Concertación para hacer la campaña. Mientras que el “SÍ” se basaba en el miedo del retorno del socialismo y los progresos económicos del país durante el régimen militar, la campaña del “NO” es alegre y crítica con los crímenes cometidos. El final no os lo voy a desvelar pero vaya, que no hace falta saber mucho de historia para saber qué opción gana.

Lo que me encantó de la película es el juego de imágenes. Salen personajes importantes del momento, que participaron en la campaña con su aspecto actual, pero para los spots de campaña, se utilizaban los mismos videos que se publicaron en el 88. Es un guiño a la historia y una forma de darle realismo, de recordar que realmente pasó.

Otro de los puntos buenos es que, a pesar de estar contada desde el punto de vista de la oposición, es totalmente objetiva, ya que ambos lados se representan con lo bueno y lo malo que los caracterizaba. Interpretación, guión, trama…todo es de sobresaliente. Cine chileno de calidad y que ayuda a nuevas generaciones y, en este caso, a extranjeros ajenos a la historia del país, a entender un poco mejor la sociedad en la que nos encontramos.

 

The Clinic

El jueves por la noche, después de la pega, nos reunimos con los respectivos pololos y nos fuimos a The Clinic, uno de los locales típicos de Santiago. La filosofía del bar está unida a la revista The Clinic, una revista de humor enfocada especialmente a la política. Es del mismo estilo que “El Jueves” en España, solo que sin tantos comics y más política. Las portadas son impresionantes, cada vez que paso por un quiosco me paro a verlas por encima.

El bar, por tanto, está llena de citas vacilando a los políticos y partidos de turno. Aunque durante este mandato presidencial han encontrado su foco de las burlas: Piñera. La verdad es que el pobre hombre lo hace todo de tal forma que siempre deja espacio al humor. No es considerado ni serio ni inteligente y todas sus historias son épicas: un bebé le pegó un puñetazo, una foca marina por poco le come, escribe una frase nazi en Alemania, confunde términos importantes, dice que no hay salitre en Chile… es una machine de meteduras de pata. Es por ello por lo que el local tiene muchas fotos dedicas a él y a su hermano, El Negro Piñera, un farandulero gitano que siempre está de fiesta en fiesta.

El local es una pasada para ver pero hay que decir que la marca cuesta y los precios son altos. Pedimos unos terremotos, que se supone que son lo más fuerte para beber y que hay que tener cuidado, y fueron muy flojos. Luego tienen sus cócteles parecidos a los terremotos como el “Tusunami” o “marepoto” (términos utilizados por Piñera). Para picoteo, comimos unas empanadas de queso que estaban buenas, pero tampoco era nada del otro mundo.

Un sitio de ir, sin ninguna duda. A ver si puedo volver para sacar fotos…

Gracias a los compañeros de la pega, sois la leche.

P.D. Aquí tenéis el enlace del juego que está en la página web del bar, en el que tú eliges un personaje político y luchas contra los demás. Engancha.

P.D. 2 Esta imagen me hace llorar de la risa cada vez que la veo.

¡Qué fome!

No,mi intención no es abandonar el blog ni mucho menos. A pesar de no haber actualizado en días, el blog está presente. Pero entre que llevo días que no he hecho nada de interés y que desde el domingo he estado malita, no he estado muy motivada para escribir. Aún así, gracias a todas las visitas, que se han mantenido más o menos constante.

Realmente de los temas que puedo hablar estos días son de libros, películas y charlas que he visto durante mi reclusión en casa. Sobre libros, terminé “Rebelión en la granja”, un libro muy muy recomendado para aquellos que estén interesados en política o, simplemente, cómo funciona el género humano. Es el libro en el que está basada la película infantil “Chicken run, evasión en la granja”, solo  que la película termina bien y el libro…pues no tanto.

En la película la rebelión la hacen las gallinas. En el libro, los cerdos. Si os leéis el libro y encontráis la metáfora, entenderéis por qué (y la mala leche de Orwell).

Ahora estoy leyendo “1984”, que es del mismo autor, George Orwell.

De películas la verdad solo puedo hablar de “Jet Boy”, que trata de un niño que se prostituye para sobrevivir. Su madre muere y se une a un fugitivo para buscar a su padre. La verdad es que la película fue muy rancia y no la terminé de ver.

Lo que ha sido un descubrimiento positivo han sido las charlas TED, que tienen todo tipo de temas y de intenciones (inspirar, informar, divertir…). Muy recomendables, cualquiera puede encontrar un tema que le interese. Además de las TED, vi charlas de James Randi, prestidigitador especialista en levantar los fraudes de adivinos y gente con “poderes” (al que vi en Bilbao gracias a mi amigo Xabi) y a Sir Ken Robinson, especialista en educación.

Además me he visto todos los especiales de APM y todos los videos de “hazlo tú mismo”, compras de gente en rebajas en España y manicura que existan.

Una de las cosas buenas del fin de semana fueron las videoconferencias que hice con familia y amigos. Eso sí que me alegró.

Bueno, la paz y tranquilidad de mi vida (y la del blog) se ha terminado. Hoy vuelta a clase de salsa en VenyBaila, mañana la graduación de mi chico (con todos los actos sociales que eso conlleva), jueves doble clase de salsa (para recuperar la del jueves) y preveo un fin de semana también movidito. Que Dios nos pille confesados.

 

 

Miércoles Po’

Ayer fue la despedida de un compañero de trabajo que se va de vacaciones un mes a Italia, así que echamos una cana al aire y nos fuimos al Ruby Tuesday, un local de éstos en los que comes hamburguesas enoooormes con patatas y ketchup y tooooodo lo que es cerdo. Un día tiene el obrero y ahí que fuimos. Pedí una Smokehouse, es decir, algo así (similar)

Sí,soy una cerda.

Durante la hora de la comida, se emitía el partido de España contra Portugal. En el comedor donde estábamos, solo había una mesa con chilenos (donde estaba yo). El resto eran españoles (andaluces en su mayoría) que comían y animaban a su equipo, con esa alegría y fuerza que caracteriza la hinchada… hinchada me pusieron a mi la cabeza.

No, no soy nada (pero NADA) fan ni del fútbol, ni de los equipos ni todo lo que conlleva de fanatismo y borreguismo. Con el tema de la Roja (que, por cierto, por lo que tengo entendido, la Roja es la selección chilena desde antes que la española), aveces me dicen “claro, es porque eres vasca blablabla”. Pues no, porque tampoco soy fan del Athletic (lo sé, sacrilegio, bilbaina y sin ser del Athletic) ni de la Euskal Selekzioa ni nada. Solo tengo una camiseta del Athletic y es porque me la regaló mi aita (“padre” en euskera) y soy así de moñas.

Después de comer, vuelta al trabajo y más tarde reunión con los colegas para preparar el miércoles po. Ahora solo puedo hablar bien de la Comunidad Po, que me publican el blog (que nooo, mis palabras seran veraces, queridos lectores). La Comunidad Po es un grupo que se encarga de organizar actividades en Santiago de Chile para los extranjeros. Pero el punto fuerte, cómo no, son las fiestas. Todas las semanas, los miércoles son los nuevos viernes y organizan fiestas temáticas, como ayer que era de super héroes. Yo quería disfrazarme pero parece que mis amigos no estaban tan emocionados como yo, así que la presión de grupo (y la falta de materiales) hizo que fuéramos a la fiesta con ropa normal.

Cena, vino y unos piscos más tarde, tomamos un taxi y nos fuimos a Galpon 9. En la entrada conocimos a Juan Andrés, uno de los organizadores, que iba disfrazado de Flash (como debe de ser). Reconozco que no me quedé tanto tiempo, el trabajo es cansadito y yo estaba muerta. Así que hicimos una de “este pollo se va volando” y un taxi nos dejó en casa sanos y salvos.

Levantarme hoy ha sido tarea dura, pero llegar al trabajo y dedicarme a escribir sobre fútbol ha sido como un grano en el cul… pompis. C’est la vie.

Mi plan de hoy no es muy típico chileno: llegaré a casa, me pondré el pijama, me tiraré a la cama (los más graciosos estaréis pensando “y la cama se quedó embarazada”…que os conozco) y veré PLL o Shame, una película que tengo pendiente que me dejó una compi de la pega, y me quedaré así

P.D. WordPress me dice que tengo lectores en Chile (cada vez más) y en otros países.  A esa gente, aunque no conozca ni me conozcáis, la interacción es posible y si queréis dejar comentarios y demás, estáis más que invitados a participar en el blog, así que

Poniéndome al día

Como contaba ayer, el domingo por la tarde fui a pasear, poseída por algún gafapasta, lo cual hizo que fuera sacando fotos no convencionales. Voy a dejar las que más me gustan:

Muy hippie

El barrio (Comuna)

Paradero, no más

Los niños de Ñuñoa

Mural de un colegio

Como el domingo ganó la U. (uno de los equipos estrella del país), todo el mundo iba emocionado por la calle, con las camisetas azules o pitando desde los coches con las banderas y gritando cosas incomprensibles, debido al acento y a los grados de alcohol de las bebidas previamente ingeridas por los aficionados.

Chica responsable, llegué a casa, descansé, cené y a la cama, que al día siguiente había que ir al cole (o a la oficina).

El lunes fue un día normal de oficina. Mis compañeros me enseñaron otra picada más (locales baratos), en el que comimos por 2 lucas, 2000 pesos (no llega a 4 euros) una ensalda, un plato de pasta y un zumito. Este tipo de locales están en las galerias de Providencia, a la salida del metro Los Leones. Que yo sepa, también hay un restaurante italiano y otro cubano por precios muy similares.

Después de comer se nos antojó algo dulce (era lunes, ¿qué se puede esperar de la vida?) y descubrimos justo al lado de la salida de metro de Los Leones (muy cerca de la picada) una pastelería muy barata. Aquí hay una cadena de pastelerías conocida como “Castaños” que además de bollos, venden sandwich y cosas así. Yo la verdad es que nunca he probado pero por lo que me han dicho, la relación calidad-precio no está muy balanceada, siendo el precio desmesurado para lo que te ofrecen. Lo mejor suele ser ir a panaderías y bocaterías sin marca, porque por mucho menos te encuentras cosas igual de ricas. En la panadería (cuyo nombre no puedo acordarme) compré 2 berlinas por 600 pesos (90 céntimos). Al pedir el tipo de berlina, demostré un conocimiento de la repostería chilena espectacular, pidiendo las berlinas de chocolate. La pastelera me dijo que no, que aquello era manjar de leche. Con ese nombre… ¿cómo no voy a decir que no? El manjar de leche es como decir el dulce de leche pero más marrón y más dulce…merece la pena probarlo. Es algo así

Con esta deliciosa (guarrada), una como que va más contenta al trabajo.

Después de la pega, corrí a coger el metro. Mi ODIO al metro volvió a ser latente cuando tuve que esperar como 5 trenes para poder montarme yo. Hubiera esperado otro más felizmente si no hubiera sido porque uno de los señores que estaba dentro vio mis ridículos intentos por hacerme un huequecito y me agarró y prácticamente me aplastó contra el resto de la gente. Gracias señor, si no hubiera sido por usted, nunca hubiera llegado a Baquedano.

Baquedano, la parada de metro para ir a Bellavista, ese barrio tan genial, lleno de bares, restaurantes, pubs, cafeterías, discotecas… (viva la hostelería chilena).  Allí me reuní con mi futura familia política, dos chicas estupendas que me llevaron a conocer el Patio Bellavista. Es un patio interior con muchos locales de todo tipo y tiendas artesanales (http://www.patiobellavista.cl/tiendas-y-restaurantes/restaurantes.html).

Nosotras en concreto fuimos a “El Cachafaz” (http://www.elcachafaz.cl/), un local muy chulo, con una decoración de teatro, con su escenario y butacas. Los viernes (si mi miopía no engaña) hay obras de teatro y juraría que también dan clases (sí, usaré más las gafas). Nosotras pedimos una tabla de quesos y unas empanadas varias. Ambas cosas estaban impresionantes. Pedimos un postre para compartir sin especiales ilusiones pero estaba igualmente rico.

Y hoy ha sido un día de lo más tranquilo. Hemos comido en una cafetería random  y vuelta a la pega. He recogido mi ropa de la lavandería (como en las buenas películas americanas) y me he vuelto a casa. Hoy toca descanso máximo teniendo en cuenta que mañana toca Miécoles Po, fiesta de super héroes. Promete.

 

 

La cerveza y la pereza

La pereza hace que no escriba todos los días como prometí, pero no está siendo el abandono demasiado exagerado así que recuperar no es tan duro.

El anterior post terminaba con la espera de la cena. La espera fue larga porque mis colegas estaban trabajando, así que la cuestión (como dicen aquí), se alargó demasiado. Igualmente nos reunimos y fuimos a cenar al archiconocido HBH (http://www.cervezahbh.cl/) situado en la Plaza Ñuñoa.

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La gracia del local es mezclar cerveza con licores, para darle más gracia al asunto (ja ja ja ja). Yo probé cerveza con ron blanco y cerveza con miel, pero también había con tequila, granadina y demás. El fuerte del local eran las bebidas y no las comidas, que eran algo más flojas. Pero el ambiente cálido del lugar, los interminables litros de cerveza y la charla hicieron que nos quedásemos hasta las 03.00 de la mañana. Local para cervezas muy recomendable, para cenar no especialmente. Lo que sí merecía la pena era la compañía.

Al día siguiente, después de hablar con mi lectora favorita, mi madre, por Skype (Hola, amatxu!), compré papas cocidas que vendía un señor en la calle y comí con mis compis. Si a estas alturas no me he puesto enferma por lo que como o lo que bebo, definitivamente es porque soy invencible (gracias, mis genes vascos son los que me protegen). Después de comer, tenía día bohemio así que salí a pasear y a sacar fotos. Tampoco me compliqué demasiado la vida, recorrí la calle Irarrázaval (Irarrazabal) y estuve andando y, como se dice vulgarmente en Euskadi, mariconeando por los supermercados que estaba abiertos. Mi momento bohemio me duró 3 horas.

Una parte larga del camino lo compartí con un amigo. Éste es mi amigo

Santiago tiene las calles repletas de “perros vagos”, perros abandonados. Da igual la zona, si es de oficinas, residencial snob o áreas más pobres, encuentras a estos perros en todos los lados. Son tremendamente inteligentes (yo conozco a humanos más tontos, aunque en muchos casos tampoco es que sea muy difícil), porque controlar cuándo tienen que cruzar sin ser atropellados, en qué partes de la calle ponerse para estar calentitos…una de sus mayores carencias es el cariño. Este perrito, mi colega, se le veía muy solito y, al verme, me empezó a seguir. Al principio estaba incómoda porque estaba muy sucio y mi sistema inmunológico europeo podía no salvarme del perrito en cuestión. Pero al ver que solo quería seguirme por andar con alguien, no me quejé. Nos esperábamos en los cruces de los semáforos si uno pasaba antes que otro, se paraba conmigo cuando iba a sacar alguna foto… y solo por esa tontería iba contento, moviendo la colita.

Me encantaría seguir escribir más pero mi cansancio crece sin medida. Mañana prometo poner al día.

 

 

 

Activa vida social

Ayer no pude actualizar porque salí de casa a las 8.30 y he llegado a las 18.00. A tope.

Primero en el trabajo, día divertido y entretenido, con mucha lectura interesante. Pero interesante de verdad. Aunque igual es para mi, otro se puede sentir identificado con esta imagen

(haciendo análisis interno, creo que he forzado un poco lo de arriba para tener una excusa para poner esta imagen que me apasiona).

Después del trabajo teníamos previsto un lunch en casa de una de las chicas de la oficina, pero como se canceló, nos fuimos a Calle Suecia a tomar unas cervezas. Aquí es más común pedir jarras grandes para compartir

 

Unas cervezas más tarde me reuní con una pareja de amigos para cenar por la zona de Manuel Montt en un sitio ideal. Cenamos en la terracita, que tenía un radiador para que el estimado cliente no se congele demasiado.

Cuando iba a tomar un taxi para volver a mi dulce hogar y dormir infinito, me llamaron unas amigas para quitarme esa idea de la cabeza, invitándome a carretear con ellas. Ante tal invitación, una no puede decir que no y sí, tomé un taxi pero dirección Lota. Allí me reuní con ellas y conocí a mucha más gente. Era el cumpleaños de una chica y lo celebraba en su casa, algo muy típico. Al contrario que nosotros que tenemos una cultura de bares muy desarrollada y que no salimos de ellos, aquí se estila el quedar en una casa y cenar, beber e incluso hacer pequeñas fiestas. Luego, si hay ganas, se sale a una discoteca o pub, pero la previa (el beber antes de ir de fiesta) es en los dulces hogares.

Tras un rato en esa fiesta, nos fuimos a otra seguido, a otro cumpleaños. Esta vez era el cumpleaños de un chico. Aquí también conocí a mucha gente y me hice la dj de la fiesta, poniendo puros temazos (véase Pitbull, Danza Kuduro, Tacabro…). Sobre las 7.00 am consideramos que era una buena hora para retirarse y siguiendo el coloquial dicho “este pollo se va volando”, taxi y a casa de una de mis amigas, a dormir todas en alegre armonía.

Hemos amanecido como a las 14.00 hambrientas. Comer, comentar la noche y zapping post carrete y a las 17.00 me he retirado a mi casita.

Ahora estoy haciendo tiempo para ir a cenar con unos amigos a una cervecera alemana (vaya, el legado del colegio me persigue). Lo que luego pase…solo Diosito Lindo lo sabe.

 

P.D. El tono de movil chileno es demasiado siniestro, debería pensar en cambiarlo.

 

 

Rutina

Después de 10 días en Santiago, se crea una rutina. Madrugón, correr en el metro, trabajar, quizá algún plan/ paseo y a casa a descansar, esperando la llegada del fin de semana.

Al llegar nueva a una ciudad, en un país tan diferente del tuyo, los primero días te sientes perdida e incomprendida (incluso cuando hablas el mismo idioma). Pero a medida que van pasando los días, una ya se ve más segura y se siente libre para comentar lugar y calles de la ciudad con alegría. Así mismo, se van elaborando unos códigos de conductas que si bien en tu país no son frecuentes, haces que formen parte de ti como inmersión cultural. Hoy os hablaré de (chan chan chaaaaaaaan)

Trucos para sobrevivir en el metro

¿Os parecía algo demasiado anormal el ver en la tele los metros en Japón en los que hay encargados de empujar a la gente para que se cierren las puertas? Santiago tiene esos trabajadores, los cuales velan por que las puertas del metro se cierren, aunque haya gente cuya cara esté estampada cual mosquito en el cristal (la imagen suele ser un tanto…siniestra). Para sobrevivir en esa masa humana, mis trucos son los siguientes:

-Si quieres salir pero estás en el extremo opuesto de la puerta, prepárate desde la parada anterior. “Si son como 3 o 4 minutos entre una y otra” sí, avispado lector, pueden ser minutos suficientes para recorrerte todo el vagón pero en las horas peak (horas puntas) incluso andas justa con ese tiempo. Así que vete haciendo espacio. Y qué mejor forma que transformándote en un jugador de rugby y moviéndote como tal. Pero para no ser tan maleducado, sonríe y di “permiso” (olvidaos del “perdón”, aquí no lo usa nadie), ahí triunfas. Yo suelo moverme más o menos con esta cara y esta pose

 chiste para los de Bilbao 

-Al entrar al metro hay veces que está tan lleno que parece que no vas a tener espacio. Querido lector, siempre hay espacio (querido lector, no seas malpensado). Mi truco es simple: desde el anden a la puerta del metro hay una distancia de ….¿4 cm?….saltala como si no hubiera mañana y, si es posible, pon cara de motivación. Te harán sitio sí o sí.

-Volviendo al tema de salir del metro desde el extremo opuesto, querido lector, si te ves muy apurado y nadie te deja pasar, aquí va el consejo definitivo:

Si tienes un móvil tan guay como el mio, descárgate una aplicación de pedos y emula sonidos de ventosidades. Lo suyo sería que la expresión facial fuera ad hoc , para darle más realismo.  Aunque, querido lector, mi recomendación máxima sería que los pedos fueran reales, olor incluido. (Sé que esta parte a las Llamosas les va a encantar).

Desde mañana hasta el domingo pronostico unos días intensos así que me voy a coger un librito y seguido me iré a dormir.